Introducción
Una fístula anal es la formación de una comunicación anormal entre el conducto anorrectal y la piel perianal, generalmente como resultado de una infección crónica que da lugar a un absceso anorrectal1.
La anatomía del conducto anal y su complejo sistema esfinteriano desempeñan un papel fundamental en la patogénesis de la fístula, al ser las glándulas anales y el espacio interesfinteriano las principales vías de propagación de las infecciones2–6. El conocimiento detallado de la estructura anatómica es esencial para comprender las diversas opciones de tratamiento quirúrgico, que van desde técnicas tradicionales, como la fistulotomía, hasta métodos más avanzados, como la colocación de setón, o las técnicas mínimamente invasivas como la VAFFT (Video-Assisted Anal Fistula Treatment)7–9.
El tratamiento quirúrgico de la fístula anal tiene como objetivo erradicar la infección, evitar la recurrencia y preservar la función del esfínter anal para evitar complicaciones como la incontinencia. Sin embargo, las fístulas anales complejas, que involucran un mayor daño del aparato esfinteriano, o condiciones asociadas como la enfermedad de Crohn o la infección por virus de la inmunodeficiencia, presentan desafíos adicionales en su manejo. En este contexto, el tratamiento quirúrgico adecuado depende de una evaluación minuciosa del tipo de fístula y de la anatomía de cada paciente10,11.
Debido a lo anterior es necesario conocer la tasa de éxito de las técnicas empleadas y las complicaciones posquirúrgicas asociadas; su desconocimiento plantea la necesidad de analizar de manera crítica los casos tratados para determinar la efectividad de los enfoques quirúrgicos utilizados y las repercusiones en la calidad de vida de los pacientes.
Por lo tanto, esta investigación tiene como objetivo analizar la experiencia en el manejo quirúrgico de la fístula perianal en un hospital de tercer nivel de atención, con el fin de homogeneizar los protocolos de tratamiento y mejorar los resultados quirúrgicos.
Material y métodos
Se trata de un estudio observacional, transversal, retrospectivo, unicéntrico y homodémico realizado en el servicio de cirugía general de un hospital del tercer nivel de atención. Los datos se obtuvieron de la revisión de los expedientes clínicos de los pacientes programados para fistulotomía.
Se revisaron los expedientes clínicos durante el periodo de marzo de 2021 a marzo de 2024, y se recolectaron los datos, mediante registros clínicos y notas de evolucion, sobre variables como sexo, edad, índice de masa corporal (IMC), tipo de tratamiento quirúrgico y complicaciones posoperatorias, entre otras. La información fue procesada y analizada usando el software SPSS 25 para obtener resultados estadísticos.
Se incluyeron en el estudio pacientes mayores de 18 años con diagnóstico de fístula anal intervenidos quirúrgicamente en el periodo establecido, excluyendo aquellos con neoplasias malignas y elimando del estudio a los pacientes con expediente clínico incompleto y los finados.
Los datos fueron recolectados mediante notas de evolución y registros clínicos, analizados estadísticamente para obtener conclusiones relevantes sobre el manejo de la fístula perianal.
Las variables consideradas fueron el sexo, la edad, la patología asociada, el IMC, el dolor, el tipo de tratamiento quirúrgico, la estancia hospitalaria y las complicaciones posquirúrgicas.
Se utilizaron medidas de tendencia central y dispersión para las variables ordinales, y frecuencias y porcentajes para las variables nominales. Se calculó el coeficiente de correlación de Spearman considerando estadisticamente significativo un valor de p ≤ 0.01.
El estudio se llevó a cabo cumpliendo y respetando los principios éticos establecidos en materia de investigación en salud.
Resultados
Se incluyeron 217 pacientes, de los que 108 (49.8%) fueron mujeres y 109 (50.2%) hombres, con una edad promedio de 41 años. El 60.5% de los pacientes estaban libres de sobrepeso con un IMC normal, y el 89.4% no tenían comorbilidad (Tabla 1).
Tabla 1. Características demográficas y clínicas de los pacientes incluidos en el estudio (n = 217)
| Variable | n | % |
|---|---|---|
| Sexo | 108 | 49.80 |
| Mujer Hombre | 109 | 50.20 |
| Edad (años) | 25 | |
| Mínima | 56 | |
| Máxima | 41 | |
| Media | ||
| Índice de masa corporal | 125 | 60.50 |
| Normal | 48 | 23.20 |
| Sobrepeso | 20 | 10.50 |
| Obesidad grado 1 | 11 | 5.80 |
| Obesidad grado 2 | ||
| Comorbilidad | 194 | 89.40 |
| Ninguna | 16 | 7.20 |
| Diabetes mellitus | 7 | 3.20 |
| Hipertensión arterial |
En cuanto a la etiología de las fístulas, la infección criptoglandular fue la más frecuente, con 202 casos (93.1%), y el tipo de fístula predominante fue la simple, con 205 casos (94.5%). Los detalles se muestran en la tabla 2.
Tabla 2. Etiología y clasificación de las fístulas en los pacientes estudiados
| Variable | n | % |
|---|---|---|
| Etiología | ||
| Infección criptoglandular | 202 | 93.10 |
| Traumática | 15 | 6.90 |
| Tipo de fístula | ||
| Simple | 205 | 94.50 |
| Compleja | 12 | 5.50 |
El tiempo de evolución entre el diagnóstico y la intervención quirúrgica de la mayoría de los pacientes (47.9%) fue de 4 años.
Los pacientes con fístula simple presentaron mayor dolor posquirúrgico (79.51%), en comparación con aquellos con fístula compleja (75%) (Tabla 3).
Tabla 3. Fístulas asociadas a dolor posquirúrgico
| Tipo de fístula | Con dolor | Sin dolor | Total |
|---|---|---|---|
| Simple | 163 | 42 | 205 |
| Compleja | 9 | 3 | 12 |
| Total | 172 | 45 | 217 |
El tipo de fístula simple se presentó mayormente en pacientes con sobrepeso y obesidad (n = 204), no así las fístulas complejas.
En cuanto a los días de incapacidad, la media fue de 23 días, encontrando correlación con el IMC y el tipo de fístula (p ≤ 0.01).
La variable dolor posquirúrgico tuvo una correlación fuerte con respecto al sexo del paciente y los días de estancia hospitalaria (p ≤ 0.01) (Tabla 4).
Tabla 4. Correlación de Spearman entre las variables de estudio
| Variable | ||
|---|---|---|
| Dolor | Sexo | |
| Días de estancia intrahospitalaria | p ≤ 0.01 | |
| Tipo de fístula | ||
| Días de incapacidad | Índice de masa corporal | |
| Índice de masa corporal | Tipo de fístula | |
Ningun paciente presentó complicaciones posteriores al evento quirúrgico.
Discusión
La fístula anal es una de las patologías anorrectales benignas más comunes y se considera una de las primeras causas de cirugía anorrectal. En este estudio se proporciona una visión detallada sobre el manejo quirúrgico de la fístula anal, en un total de 217 pacientes a los que se exploraron variables demográficas, clínicas y quirúrgicas.
Se encontró una distribución equitativa entre hombres y mujeres (50.2% y 49.8%, respectivamente), lo cual es concordante con otros estudios que no hallaron diferencias significativas en la incidencia de fístula anal entre ambos sexos1,2. La edad media de los pacientes fue de 41 años, lo que también coincide con lo reportado en la literatura médica, ya que la fístula anal es más frecuente en adultos jóvenes y de mediana edad, comparados con adultos mayores3.
Respecto al IMC, la mayoría de los pacientes se encontraron en sobrepeso u obesidad de grado 1, lo cual es relevante dado que la obesidad se ha asociado en varios estudios con un riesgo mayor de desarrollar fístulas anales complejas4,5. Aunque este estudio no encontró una correlación significativa entre el IMC y las complicaciones posquirúrgicas, este factor sigue siendo un área de interés para investigaciones futuras.
En cuanto a la etiología, la mayoría de las fístulas en este estudio fueron de origen infeccioso criptoglandular (93.1%), lo que coincide con la literatura sobre la prevalencia de la fístula anal en adultos. Las infecciones criptoglandulares, que se originan a partir de glándulas anales infectadas, son la causa principal de fístulas en pacientes sin comorbilidad6. Un porcentaje bajo (6.9%) de las fístulas fueron traumáticas, lo que es relativamente escaso en comparación con los estudios que sugieren que el trauma, tanto quirúrgico como no quirúrgico, podría ser una causa importante en algunas poblaciones, como podrían ser los pacientes con antecedente de cirugía perianal o de trauma físico directo en la zona anal7.
Al considerar el tipo de fístula, el 94.5% de los pacientes presentaron fístulas simples, lo que refleja la prevalencia predominante de fístulas menos complejas en la práctica clínica diaria. Solo un 5.5% de los pacientes tuvieron fístulas complejas, un porcentaje algo menor que el encontrado en otros estudios, que señalan que hasta un 15-20% de las fístulas anales pueden ser complejas8. Las fístulas complejas suelen presentar desafíos quirúrgicos adicionales debido al involucro de estructuras como los esfínteres anales, lo que aumenta el riesgo de incontinencia fecal posoperatoria9.
Un hallazgo particularmente destacable de este estudio es la ausencia de complicaciones posquirúrgicas en la totalidad de los pacientes. Esto sugiere que la técnica quirúrgica empleada en el hospital sería efectiva y adecuada para el tratamiento de las fístulas anales simples. Sin embargo, en otros estudios, las complicaciones posoperatorias, tales como infecciones, dehiscencia de la herida y recurrencia de la fístula, son relativamente comunes10. En este caso, la falta de complicaciones podría deberse a una selección adecuada de los pacientes, la técnica quirúrgica utilizada (probablemente la fistulotomía) y el seguimiento posoperatorio adecuado, aunque también es necesario ser cauteloso al interpretar estos resultados debido a la naturaleza retrospectiva del estudio.
El dolor posquirúrgico se presenta más en las fístulas simples que en las complejas, por lo que se sugiere un manejo adecuado del dolor en estos pacientes para así mejorar su calidad de vida.
En cuanto al tiempo de incapacidad, la media fue de 23 días, un tiempo relativamente corto que indica una recuperación bastante rápida tras la intervención. Este dato es importante dado que la recuperación tras la cirugía de fístula anal puede ser prolongada y afectar la calidad de vida de los pacientes. La capacidad de retornar a las actividades normales en un plazo breve puede reflejar la eficacia de la técnica quirúrgica y el manejo adecuado del dolor posoperatorio11.
Los resultados de este estudio subrayan la importancia de una evaluación prequirúrgica rigurosa para seleccionar el tratamiento adecuado según el tipo de fístula y las características individuales de cada paciente. Las fístulas anales simples, la mayoría en este estudio, pueden ser tratadas exitosamente con técnicas convencionales como la fistulotomía, lo que se refleja en la baja tasa de complicaciones posquirúrgicas. Sin embargo, las fístulas complejas siguen siendo un reto para los cirujanos y requieren un enfoque multidisciplinario que puede incluir el uso de setones, técnicas mínimamente invasivas o tratamientos más avanzados como el VAFFT.
Una de las limitaciones de este estudio es su diseño retrospectivo, lo que puede generar sesgos en la recolección de datos y en la interpretación de los resultados. Además, el hecho de que el estudio se haya realizado en un solo centro hospitalario limita la generalización de los hallazgos a otros contextos.
Conclusiones
Este estudio proporciona evidencia sobre el manejo quirúrgico de la fístula anal en un entorno de tercer nivel de atención. Aunque los resultados obtenidos son alentadores, especialmente en términos de ausencia de complicaciones posquirúrgicas y recuperación rápida de los pacientes, es crucial seguir investigando para identificar mejores enfoques terapéuticos para las fístulas anales y evaluar su impacto en la calidad de vida de los pacientes. Un análisis continuo de los protocolos de tratamiento y la implementación de estrategias basadas en la evidencia son pasos clave hacia la mejora de los resultados a largo plazo en este tipo de patologías.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales de pacientes ni requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no utilizaron ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción de este manuscrito.
