Introducción
El síndrome de intestino irritable (SII) es un trastorno funcional gastrointestinal crónico, remitente y recurrente, que cursa con alteración en el hábito intestinal asociada con malestar y dolor abdominal sin otra enfermedad gastrointestinal orgánica1–3. El SII se clasifica según el patrón de heces predominante en cuatro subtipos: con estreñimiento (SII-E), con diarrea (SII-D), con hábito intestinal mixto (SII-M) y sin clasificar1,4. Suele confundirse con otras enfermedades y sus síntomas pueden alterarse con el tiempo, ya que no existe biomarcador ni método diagnóstico que por sí mismo establezca el diagnóstico4,5. No obstante, la descripción de los síntomas acompañada de los criterios de Roma es suficiente para diagnosticarlo4,6.
El SII es el trastorno gastrointestinal más frecuente, con un pico de incidencia en la adultez temprana, principalmente en menores de 45 años, y una proporción mujer: hombre de 2:12,4. La prevalencia mundial se estima del 5 al 15%7. En México afecta al 10-20% de toda la población, más frecuentemente mujeres6,8. No obstante, este dato varía según la versión utilizada de los criterios de Roma para el diagnóstico9. La causa aún se desconoce, pero se cree que es multifactorial y se asocia a la interacción cerebro-intestino, que combina un estado de susceptibilidad con la respuesta anormal de los individuos al estrés2–4,8. El tratamiento es multidisciplinario y depende de la gravedad y los síntomas predominantes. El ejercicio y el cambio en la dieta constituyen las medidas no farmacológicas. El tratamiento farmacológico puede combinar laxativos, antidiarreicos, antiespasmódicos, agonistas o antagonistas de serotonina, probióticos, trasplante de flora fecal o terapia antiinflamatoria (antibióticos o corticosteroides), además de terapia psicológica complementaria4,9,10.
Los pacientes con SII experimentan una disminución en la calidad de vida con altas tasas de somatización y comorbilidad con otras alteraciones psicológicas. Este padecimiento afecta la vida personal y laboral y los costos de atención del paciente11,12.
Por otra parte, el término COVID-19 se refiere a la enfermedad respiratoria causada por la infección de rápida propagación por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2)13,14. Los síntomas varían desde una afección leve hasta una enfermedad crítica; pueden ser fiebre, escalofríos, tos, falta de aliento, dificultad respiratoria, fatiga, mialgias, cefalea, pérdida del gusto u olfato, dolor de garganta, congestión o secreción nasal, náuseas, vómito, anorexia o diarrea15. El diagnóstico se realiza por medio de la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) de exudado faríngeo o nasofaríngeo, o en secreciones del tracto respiratorio inferior13. El tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad y se basa en el tratamiento sintomático y de soporte14.
A pesar de que la COVID-19 es una enfermedad principalmente respiratoria, se asocian diversas manifestaciones gastrointestinales que aparecen antes, durante, después o en lugar de las alteraciones respiratorias15. La aparición de síntomas de SII de novo en pacientes con una infección previa se denomina SII postinfeccioso. El SII post-COVID-19 se diagnostica cada vez más frecuentemente. Entre los factores de riesgo predominantes están los siguientes: sexo femenino, tratamiento antibiótico previo, ansiedad, depresión, somatización, neuroticismo e indicadores clínicos de inflamación intestinal. Este síndrome se debe sospechar cuando se presentan criterios de Roma de nueva aparición después de un cuadro infeccioso16.
El objetivo de este trabajo fue analizar la incidencia del SII post-COVID-19 en pacientes atendidos por esa enfermedad durante 2021 y 2022 en un hospital terciario del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, México.
Material y métodos
Diseño del estudio
Se realizó un estudio observacional, transversal y retrolectivo.
Población de estudio
En este estudio se identificaron 175 pacientes de 18 años o mayores que fueron atendidos por COVID-19 de septiembre de 2021 a septiembre de 2022 en un hospital terciario en Puebla, México. Todos fueron diagnosticados por PCR o prueba rápida de antígeno positiva. Ninguno contaba con diagnóstico de SII previo ni ninguna otra enfermedad gastrointestinal. Se les contactó telefónicamente de septiembre a octubre de 2023 para interrogarlos acerca de los síntomas compatibles con SII según los criterios de Roma IV. A quienes completaron el diagnóstico (22 pacientes) se les citó ambulatoriamente para comprobación diagnóstica.
Variables y mediciones
Se evaluó edad, sexo, escolaridad, ocupación, enfermedades crónico-degenerativas concomitantes, gravedad de COVID-19, clasificación de SII y calidad de vida (CV).
La CV se evaluó mediante el test IBS-QOL, que consta de 34 ítems con cinco puntajes posibles (siempre = 1, a menudo = 2, a veces = 3, casi nunca = 4 y nunca = 5). Los ítems se distribuyen en ocho dominios: disforia, interferencia con las actividades, imagen corporal, preocupación por la salud, limitaciones dietarias, relaciones sociales, y relaciones sexuales y de pareja. Los puntajes de cada dominio se suman, se resta el puntaje mínimo posible y se divide entre el rango de puntaje bruto posible (equivale a número de ítems por 4) y se multiplica por 100. Lo mismo aplica para el puntaje total. Los resultados así obtenidos van desde cero (pobre CV) al 100 (máxima CV).
Análisis estadístico
El análisis se realizó con estadística descriptiva. Se utilizó la prueba de χ2 para la comparación entre variables cualitativas. Un grado de significación (p) < 0.05 se consideró indicativo de significación.
Resultados
De los 175 pacientes diagnosticados con COVID-19 que respondieron la encuesta, se reportó como leve en 111 (63.4%), grave en 57 (32.6%) y solo 7 (4%) la forma crítica. En solo 22 (12.6%) se comprobó el diagnóstico de SII post-COVID-19 de acuerdo con los criterios de Roma IV; 8 (36.4%) hombres y 14 (63.6%) mujeres, con un intervalo de edad entre 25 a 90 años, una media de 50 años y una desviación estándar (DE) de 18.7. Se identificaron 13 pacientes (59.09%) con el diagnóstico de SII-E, 9 (40.9%) con SII-D y ninguno con SII-M. La mayoría reportó sexo femenino (63.64%), encontrarse en el intervalo de 25-46 años (59.09%), escolaridad media superior (bachillerato o técnico, 45.55%), actividad económica informal (50%), gravedad de COVID-19 leve (59.09%), y buena CV (72.73%). La relación entre estas variables y el tipo de SII no resultó estadísticamente significativa (Tabla 1).
Tabla 1. Demográficos de los participantes que cumplieron criterios de Roma IV (n = 22)
| Tipo de SII | SII-E (n = 13) (%) | SII-D (n = 9) (%) | SII-M (n = 0) (%) | Total (n = 22) (%) | p | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Sexo | Hombre | 5 (38.46%) | 3 (33.33%) | 0 (0%) | 8 (36.36%) | 0.81 |
| Mujer | 8 (61.54%) | 6 (66.67%) | 0 (0%) | 14 (63.64%) | ||
| Edad | 25-46 | 10 (76.92%) | 3 (33.33%) | 0 (0%) | 13 (59.09%) | 0.44 |
| 47-68 | 3 (23.08%) | 3 (33.33%) | 0 (0%) | 6 (27.27%) | ||
| 69-90 | 0 (0%) | 3 (33.33%) | 0 (0%) | 3 (13.64%) | ||
| Escolaridad | Sin estudios | 0 (0%) | 1 (11.11%) | 0 (0%) | 1 (4.55%) | 0.23 |
| Primaria | 0 (0%) | 2 (22.22%) | 0 (0%) | 2 (9.09%) | ||
| Secundaria | 4 (30.77%) | 1 (11.11%) | 0 (0%) | 5 (22.73%) | ||
| Medio superior | 6 (46.15%) | 4 (44.44%) | 0 (0%) | 10 (45.55%) | ||
| Superior | 3 (23.08%) | 1 (11.11%) | 0 (0%) | 4 (18.18%) | ||
| Actividad económica | Desempleado | 1 (7.69%) | 2 (22.22%) | 0 (0%) | 3 (13.64%) | 0.45 |
| Ama de casa | 1 (7.69%) | 2 (22.22%) | 0 (0%) | 3 (13.64%) | ||
| Informal | 7 (53.85) | 4 (44.44%) | 0 (0%) | 11 (50%) | ||
| Técnico | 0 (0%) | 0 (0%) | 0 (0%) | 0 (0%) | ||
| Profesional | 4 (30.77%) | 1 (11.11%) | 0 (0%) | 5 (22.73%) | ||
| Comorbilidad | Ninguna | 3 (100%) | 0 (0%) | 0 (0%) | 3 (13.6%) | 0.39 |
| Diabetes | 2 (66.67%) | 1 (33.33) | 0 (0%) | 3 (13.6%) | ||
| Hipertensión | 4 (57.14%) | 3 (42.86%) | 0 (0%) | 7 (31.82%) | ||
| Dislipidemia | 0 (0%) | 0 (0%) | 0 (0%) | 0 (0%) | ||
| Otras enfermedades | 4 (44.45%) | 5 (55.56%) | 0 (0%) | 9 (40.9%) | ||
| Gravedad COVID-19 | Leve | 8 (61.54%) | 5 (38.46%) | 0 (0%) | 13 (59.09%) | 0.61 |
| Grave | 4 (50%) | 4 (50%) | 0 (0%) | 8 (36.36%) | ||
| Crítico | 1 (100%) | 0 (0%) | 0 (0%) | 1 (4.55%) | ||
| Calidad de vida | Buena | 9 (56.25%) | 7 (43.75) | 0 (0%) | 16 (72.73%) | 0.63 |
| Mala | 3 (50%) | 3 (50%) | 0 (0%) | 6 (27.27%) | ||
|
SII: síndrome del intestino irritable. | ||||||
Todos los pacientes sin comorbilidades (3, 13.63%) presentaron COVID-19 leve; en aquellos con diabetes (3, 13.63%) predominó la variedad grave (2 pacientes de 3). La hipertensión fue la comorbilidad más frecuente (8, 36.37%), en quienes solo uno reportó COVID-19 grave, el resto con variedad leve (7, 31.8%). Ningún paciente reportó dislipidemia y hasta 9 (40.9%) reportaron otras comorbilidades.
Las diferencias de gravedad de la COVID-19 por edad (p = 0.35), sexo (p = 0.46), escolaridad (p = 0.46), actividad económica (p = 0.08) y comorbilidad (p = 0.23) de los pacientes fueron no significativas. Lo mismo sucedió con los niveles de CV y su distribución por edad (p = 0.55), sexo (p = 0.24), comorbilidades (p = 0.14) y escolaridad (p = 0.28), pero sí resultaron significativas por actividad económica (p = 0.04) (Fig. 1).
Figura 1. Asociación entre la calidad de vida y la actividad económica de los pacientes con síndrome del intestino irritable (p = 0.04). Ningún paciente reportó mala calidad de vida.
Discusión
El SII post-COVID se ha convertido en una entidad ampliamente estudiada después de la presencia de la pandemia de COVID-19. Se ha descrito en que en pacientes hospitalizados por COVID se presentan náuseas y diarrea que preceden a signos tempranos de SII17. A su vez se ha documentado que la COVID-19 aumenta la presentación de enfermedades gastrointestinales funcionales postinfecciosas 6 meses después de la infección en comparación con controles sanos18.
La persistencia de síntomas gastrointestinales post-COVID hasta 18 meses después de la recuperación de la infección por SARS-CoV-219. De acuerdo con estadísticas internacionales, el 15-60% de los pacientes con COVID-19 presentan síntomas gastrointestinales y el 0.6-11.6% presentan SII post-COVID si se utilizan los criterios actuales de Roma IV20,21. Se ha identificado un alto riesgo de enfermedades gastrointestinales futuras. La incidencia reportada en este trabajo es ligeramente mayor (12.6%). De ellos, la mayoría cursó con COVID-19 leve y hasta el 34% con enfermedad grave. La proporción del reporte de COVID-19 crítica fue apenas del 4.55%.
Entre los factores de riesgo descritos para desarrollar este síndrome se encuentra el sexo femenino, uso previo de antibioticoterapia, presencia de ansiedad, depresión, somatización y neuroticismo22. En este estudio, de los 22 pacientes con SII, más de la mitad fueron mujeres, en proporción mujeres: hombres de 1.7:1, cercana a 2:1, lo que se corresponde con la literatura, en donde a pesar de que la mayoría de los pacientes con diagnóstico de COVID-19 son hombres, aquellos que desarrollan SII post-COVID son mujeres en su mayoría. En un artículo de revisión sobre la prevalencia de síntomas gastrointestinales en COVID grave solo se ha reportado un aumento en el riesgo del desarrollo de síntomas gastrointestinales para pacientes de sexo femenino con fiebre, rinorrea, anosmia, dolor de cabeza, aumento de concentraciones de aspartato aminotransferasa y uso de antibióticos 3 meses antes de la admisión hospitalaria20. Entre las variables evaluadas en este estudio, solamente los tipos de SII por actividad económica resultaron estadísticamente significativos. Ello puede indicar la relación entre ocupación y neuroticismo.
Se identificaron las comorbilidades de estos pacientes, en donde se registró la hipertensión arterial sistémica en primer lugar (31.8%), seguida de la diabetes y los pacientes sin comorbilidades (31.8%), lo cual coincide con las comorbilidades más frecuentes en la población mexicana. En este trabajo tampoco se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la gravedad del SII y la presencia de comorbilidad en los pacientes, sin embargo ningún paciente con SII leve reportó tener una comorbilidad asociada.
En un estudio sobre incidencia y factores predisponentes para SII de novo post-COVID-19, en el cual se tomaron pacientes en Pakistán con diagnóstico de COVID-19 por PCR o prueba rápida de antígenos hospitalizados que llevaron un seguimiento después de su alta hospitalaria y sin ningún síntoma o enfermedad gastrointestinal preexistentes y a quienes se aplicaron los criterios de Roma IV, el 75% de la población fue de mujeres16.
En nuestra investigación, el subtipo de SII más frecuente fue el SII-E, seguido del SII-D, y no se identificó ningún paciente con la variedad SII-M, sin embargo en el estudio anteriormente mencionado del 10.6% de los pacientes que cumplieron con los criterios de Roma, el subtipo más común fue el SII-D, seguido del SII-E con un 31.25% y finalmente el SII-M en un 15.62%.
El 72.73% de los pacientes con SII post-COVID-19 reportaron una buena CV, pero las diferencias por variedad de SII no fueron significativas (p = 0.63). De las demás variables, solo la CV distribuida por ocupación registró diferencias significativas.
Lo mismo sucedió al analizar los datos la distribución de la variedad de SII de acuerdo con la gravedad de la COVID-19. El incremento de la muestra podría fortalecer las diferencias en otras variables para alcanzar mayor relevancia.
El presente estudio fue unicéntrico y no se consideraron aquellos pacientes que presentaran un diagnóstico previo tanto de SII como de otro tipo de afecciones digestivas; sin embargo, fue un estudio que abarcó una gran cantidad de grupos etarios con presencia de diferentes comorbilidades.
Los pacientes solo fueron diagnosticados mediante los criterios de Roma IV, mientras que el tratamiento farmacológico fue iniciado en el primer nivel de atención y no se documentó el tipo de tratamiento ni la duración o sus efectos en los pacientes. Los pacientes no llevaron seguimiento, pero una vez detectados, recibieron atención especializada.
Conclusión
Se identificó una prevalencia de SII post-COVID-19 sin un diagnóstico previo de algún tipo de enfermedad gastrointestinal en un centro de atención terciario en el 12.6%, con una relación hombre-mujer 1.7:1. El subtipo SII-E fue el más frecuente, seguido del tipo SII-D. Variables como la gravedad de la enfermedad, escolaridad, ocupación y las comorbilidades no se asociaron con el desarrollo de SII. La mayoría de estos pacientes reportó buena CV (72.3%), relacionada solo con la ocupación laboral.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. Los autores han seguido los protocolos de su centro sanitario/institución para acceder a los datos de las historias clínicas. Se ha obtenido el consentimiento informado de los pacientes. Este trabajo fue aprobado por el Comité de Investigación en Salud N.° 2101 del IMSS, con número de registro R-2023-2101- 031. Toda la información proporcionada por los pacientes se trató con estricta confidencialidad y los pacientes con diagnóstico de SII fueron atendidos por el servicio de gastroenterología de la unidad hospitalaria. Se han seguido las recomendaciones de las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no se utilizó ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción ni la creación de contenido de este manuscrito.
