Introducción
El lenguaje es una función cortical superior, la cual sustenta su desarrollo en la maduración y buen funcionamiento de los analizadores cenestésico motor verbal y auditivo verbal, que requieren una maduración biológica, integridad anatómica e interconexión entre sus vías1. El leguaje no solo permite la comunicación, sino que influye como el principal mediador de las funciones psicológicas superiores2 en la comunicación, regula la conducta y actividad del niño, y garantiza la abstracción, permitiendo la transmisión y asimilación de conocimientos3.
Son diversas las causas de los trastornos del lenguaje, que pueden ser dificultades generales del desarrollo o emocionales, autismo y deterioro neurológico, sin embargo, cuando no se conoce la causa algunos autores lo denominan trastorno de lenguaje del desarrollo4. Debido a que la manifestación más frecuente es el retraso del leguaje a edad tempranas en los reportes científicos lo denominan «retraso del lenguaje de desarrollo» (DLD, developmental language delay, o RLD en español)5.
El RLD puede manifestarse en diferentes formas: en la expresión, en la percepción y comprensión y en diferentes niveles lingüísticos como problemas en la fonética, fonología, vocabulario, sintaxis o pragmática. El trastorno de lenguaje expresivo surge por un déficit en la actividad combinatoria del analizador cenestésico motor verbal, ocasionando una disminución en la progresión del desarrollo del lenguaje; se manifiesta por lapsos de atención cortos, omisión y sustitución fonémica, lenificación de la estructura gramatical, lenguaje ininteligible, torpeza en las praxias linguales, así como en la coordinación motora fina y/o gruesa entre otros6.
De acuerdo con diversos autores, este trastorno tiene una prevalencia de entre el 4 y 7% en niños entre 3 y 7 años hispanohablantes (afecta más al sexo masculino, en ambos grupos etarios, en una proporción de 1.2:17–9), y de entre el 10 y 15% en los menores de 6 años. En 2019 de 599 escolares consultados por primera vez en México, el 40% obtuvo diagnóstico de trastorno de lenguaje expresivo10,11.
Los niños que presentan este problema experimentan problemas para interactuar con sus compañeros y son con mayor frecuencia víctimas de bullying12.
Es recomendable la intervención temprana, la cual se lleva a cabo en diferentes modalidades: la terapia individual del habla y lenguaje basada en la clínica, de acuerdo con los criterios departamentales locales que permiten establecer objetivos de tratamiento adaptados a los problemas específicos del lenguaje de cada niño13,14; la intervención grupal favorece la interacción social, papel fundamental en el desarrollo del lenguaje de los niños15 y la implementada por los padres, que al convivir más tiempo con los niños, logra un mejor comportamiento de comunicación, que produce efectos positivos en las habilidades del lenguaje expresivo16. En el presente estudio se aplicaron las tres modalidades utilizando el método Behaviors Neurological Base (BNB) en la terapia grupal y con los padres.
El BNB es un conjunto de técnicas de facilitación muscular sensoriomotoras que se conforma de fases establecidas en aspectos intrínsecos cerebrales como del neurodesarrollo del sistema nervioso central, que permiten fortalecer canales neurosensitivos que eficientan movimientos y sensopercepciones para lograr la funcionalidad de circuitos, factores y territorios neurales, permitiendo mejorar los procesos de aprendizaje de patrones motores, cognitivos y comportamentales. Aun no siendo un método de terapia de lenguaje como tal, estimula desde la perspectiva del neurodesarrollo el sistema nervioso central para lograr la maduración de estructuras subcorticales y corticales y las habilidades que regulan estas estructuras17.
Las funciones cerebrales superiores tales como el lenguaje son un sistema funcional que depende del trabajo integrado de todo un grupo de zonas. De acuerdo con lo mencionado, la metodología BNB estimula de manera ordenada los tres bloques funcionales mencionados por Luria: el primero relacionado con estructuras corticales; el segundo con el funcionamiento, almacenamiento e interpretación de la información, circuito parieto-temporo-occipital, así como fascículos arqueados, y el tercer bloque a la regulación y control, así como la neuroanatomía de lóbulos cerebrales18.
La metodología BNB reporta que se han obtenido resultados satisfactorios en una gama diversa de trastornos, los cuales se pueden agrupar en daño cerebro motor, trastornos del comportamiento, trastornos del espectro autista, déficit de atención, retraso cognitivo y trastorno asociado al aprendizaje del proceso de lecto-escritura, incluso en casos en donde se ocupó como estimulación para el lenguaje19.
En el presente artículo e independientemente de que los niños participantes fueron diagnosticados como trastorno de lenguaje expresivo, en el área de terapia, antes y después de la intervención se les evaluó con los instrumentos EDI (Evaluación del Desarrollo Infantil), prueba validada en México para detectar problemas del desarrollo en menores de edad, y también se aplicó la Prueba de Lenguaje Inicial (PLI) con validación en población mexicana, que nos permitió evaluar las habilidades lingüísticas receptivas y expresivas, así como el desarrollo semántico y morfosintáctico20,21. También se obtuvo información sobre su nivel de sensibilidad visual, auditiva, táctil y de movimiento por medio de una entrevista a sus padres.
Material y métodos
Estudio piloto cuasiexperimental. Se ingresaron al estudio 24 niños de 3 a 3.11 años de edad, de ambos sexos, con diagnóstico de trastorno de lenguaje de tipo expresivo para terapia de primera vez, sin otras comorbilidades, obtenidos de la lista de espera para recibir terapia, cuyos padres firmaron un consentimiento informado con participación voluntaria. Los niños se conformaron en dos grupos, cada uno con 12 niños: uno denominado control, a quienes se intervino con terapia individual basada en la clínica y de acuerdo con los criterios departamentales locales de la institución adaptados a los problemas específicos del lenguaje de cada niño durante 48 sesiones; y otro grupo de 12 niños llamado casos tratados además de la terapia individual (24 sesiones), con terapia grupal apoyada por sus padres en la aplicación del método BNB (24 sesiones) en este grupo los padres se comprometieron a ser siempre el mismo acompañante de los niños y entregar evidencia de la práctica de los ejercicios en casa, de cada sesión. Todos los niños fueron evaluados con las pruebas EDI y PLI antes y al final de la intervención, así mismo se realizó una entrevista a los padres para evaluar la sensibilidad visual, táctil y auditiva y de movimiento de sus hijos. Los resultados se registraron en una hoja de Excel y se analizaron con el paquete SPSS V.19 se utilizó estadística descriptiva con medidas centrales y de dispersión las comparaciones se hicieron con la prueba de χ2 para las variables dicotómicas y para las comparaciones se utilizó U de Mann-Whitney para variables categóricas ordinales, χ2 en variables dicotómicas; McNemar para muestras relacionadas y t de Student para grupos independientes en variables cuantitativas.
Resultados
Se eligieron de la lista de espera para recibir terapia de lenguaje 12 niños para el grupo de casos y 12 para el grupo control, los cuales cumplieron con los criterios de inclusión, y sus padres aceptaron participar en el proyecto, firmando el consentimiento informado. Su perfil sociodemográfico mostró un promedio de edad para los casos de 41.5 meses y para los controles de 38.6 meses; en ambos grupos nueve (75%) fueron de sexo masculino y su nivel de escolaridad de preescolar 1. El 67% de los casos nació por cesárea y el 83% de los controles nació por parto natural. El 83% de los casos presentó antecedentes perinatales de importancia, mientras que en los controles solo el 58% los reportó, la mayoría de los niños de ambos grupos gateó; las comorbilidades más frecuentes reportadas fueron las alergias para el grupo de casos y dermatitis para los controles (Tabla 1).
Tabla 1. Descripción de variables sociodemográficas de los niños participantes
| Variables | Valores | Casos | Controles |
|---|---|---|---|
| Edad | Mínimo/máximo | 36/47 | 36/46 |
| Promedio | 41.5 | 38.6 | |
| Desviación estándar | 3.8 | 2.8 | |
| Sexo | Masculino | 9 (75%) | 9 (75%) |
| Femenino | 3 (25%) | 3 (25%) | |
| Escolaridad | Preescolar 1 | 9 (75%) | 8 (67%) |
| Preescolar 2 | 2 (17%) | 3 (25%) | |
| Sin escolaridad | 1 (8%) | 1 (8%) | |
| Vía de nacimiento | Parto natural | 4 (33%) | 10 (83%) |
| Cesárea | 8 (67%) | 2 (17%) | |
| Antecedentes perinatales | Ninguno | 2 (17%) | 3 (25%) |
| Ictericia | 1 (8%) | 1 (8%) | |
| Amenaza de aborto | 2 (17%) | 1 (8%) | |
| Cesárea no programada | 2 (17%) | 2 (17%) | |
| No respiración espont-anea | 2 (17%) | 1 (8%) | |
| A. de aborto, no respiración espontánea | 0 (0%) | 1 (8%) | |
| Preeclampsia | 0 (0%) | 1 (8%) | |
| Sufrimiento fetal + amenaza de aborto | 0 (0%) | 1 (8%) | |
| Sufrimiento fetal | 3 (25%) | 1 (8%) | |
| Gateo | Sí | 7 (58%) | 6 (50%) |
| No | 5 (42%) | 6 (50%) | |
| Comorbilidades | Ninguna | 7 (58%) | 4 (33%) |
| Alergias | 4 (33%) | 1 (8%) | |
| Dermatitis | 1 (8%) | 6 (50%) | |
| Otra | 0 (0%) | 1 (8%) |
El perfil sociodemográfico de los padres de los niños de ambos grupos mostró edad promedio de las madres del grupo de casos de 33.41 años y 30.5 del grupo control, el promedio de edad de los padres fue de 37.58 y 33.41 años respectivamente; la escolaridad materna y paterna de los dos grupos fue la preparatoria; la ocupación para las madres en ambos grupos fue el hogar y para los padres ser empleado; el estado civil para los padres de ambos grupos fue conviviente; y el nivel socioeconómico más frecuente para los casos fue nivel 2 y nivel 1 para los controles.
Antes de iniciar la intervención terapéutica a los niños se evaluó su sensibilidad en cinco parámetros del desarrollo, por medio de una entrevista con los padres, mostrando en el grupo de los casos hipersensibilidad visual, táctil y auditiva e hiposensibilidad al movimiento, mientras que el grupo de los controles presentó sensibilidad visual normal e hipersensibilidad táctil, auditiva y al movimiento, encontrándose una diferencia significativa de la sensibilidad al movimiento (Tabla 2).
Tabla 2. Diferencias en los resultados de diversos tipos de sensibilidad en los niños de los grupos participantes
| Tipo de sensibilidad | Valores | Casos | Controles | U de Mann-Whitney p |
|---|---|---|---|---|
| Sensibilidad visual | Normal | 3 (25%) | 7 (58.30%) | 0.178 |
| Hipersensible | 9 (75%) | 5 (41.70%) | ||
| Hiposensible | 0 (0%) | 0 (0%) | ||
| Sensibilidad táctil | Normal | 1 (8.30%) | 2 (16.70%) | 0.551 |
| Hipersensible | 9 (75%) | 9 (75%) | ||
| Hiposensible | 2 (16.7%) | 1 (8.30%) | ||
| Sensibilidad auditiva | Normal | 3 (25%) | 1 (830%) | 0.514 |
| Hipersensible | 9 (75%) | 11 (91.70%) | ||
| Hiposensible | 0 (0%) | 0 (0%) | ||
| Sensibilidad al movimiento | Normal | 1 (8.30%) | 5 (41.70%) | 0.021* |
| Hipersensible | 4 (33.30%) | 5 (41.70%) | ||
| Hiposensible | 7 (58.30%) | 2 (16.70%) | ||
|
* Nivel de significancia < 0.05. |
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La comparación entre grupos de cinco parámetros del desarrollo de los niños mostró diferencia significativa antes de la intervención solamente en la intención comunicativa y después de la intervención las diferencias se encontraron en la coordinación motora y fina entre grupos (Tabla 3).
Tabla 3. Diferencias entre grupos antes y después de la intervención terapéutica en cinco parámetros del desarrollo infantil
| Parámetro | Evaluación antes de la intervención | Evaluación después de la intervención | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Casos | Controles | χ2 | Casos | Controles | χ2 | |
| Coordinación motora gruesa Sí No | 2 (17%)10 (83%) | 2 (17%)10 (83%) | 0.705 | 12 (100%)0 (0%) | 4 (33%)8 (67%) | –0.001* |
| Coordinación motora fina Sí No | 2 (17%)10 (83%) | 3 (25%)9 (75%) | 0.500 | 9 (75%)3 (25%) | 1 (8%)11 (92%) | –0.001* |
| Intensión comunicativa Sí No | 10 (83%)2 (17%) | 5 (42%)7 (58%) | 0.045* | 12 (100%)0 (0%) | 12 (100%)0 (0%) | –– |
| Socialización Sí No | 6 (50%)6 (50%) | 2 (17%)10 (83%) | 0.097 | 12 (100%)0 (0%) | 11 (92%)1 (8%) | –0.500 |
| Seguimiento de instrucciones Sí No | 4 (33%)8 (67%) | 3 (25%)9 (75%) | 0.500 | 12 (100%)0 (0%) | 10 (83%)2 (17%) | –0.239 |
|
* Nivel de significancia estadística < 0.05. |
||||||
La comparación antes-después de los parámetros de desarrollo infantil se midieron con la prueba de McNemar para muestras relacionadas, obteniéndose significancia estadística en coordinación motora y fina, socialización y seguimiento de instrucciones, la intensión comunicativa fue igual en ambas mediciones (Tabla 4).
Tabla 4. Comparación de resultados antes-después de condiciones del desarrollo infantil con la prueba de McNemar para muestras relacionadas
| Parámetro de desarrollo infantil | Antes | Después | McNemar | |
|---|---|---|---|---|
| Sí | No | |||
| Coordinación motora gruesa | Sí | 4 (17%) | 0 (0%) | – |
| No | 12 (50%) | 8 (33.3%) | 0.000* | |
| Coordinación motora fina | Sí | 5 (20.8%) | 0 (0.0%) | – |
| No | 7 (29.2%) | 12 (50%) | 0.016* | |
| Intensión comunicativa | Sí | 15 (62.5% | 15 (62.5% | – |
| No | 9 (37.5%) | 9 (37.5%) | – | |
| Socialización | Sí | 8 (33.3%) | 0 (0%) | – |
| No | 15 (62.50%) | 1 (4.2%) | 0.000* | |
| Seguimiento de instrucciones | Sí | 7 (29.20% | 0 (0%) | – |
| No | 15 (62.5%) | 20 (8.3%) | 0.000* | |
|
* Nivel de significancia < 0.05. |
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Los niveles de lenguaje se compararon con la prueba de U de Mann-Whitney para variables ordinales entre grupos antes y después de la intervención, sin hallarse diferencias significativas, pero en la prueba de Wilcoxon para muestras relacionadas (antes-después) los resultados presentaron diferencia significativa (Tabla 5).
Tabla 5. Comparación de niveles de lenguaje entre grupos con prueba de U de Mann-Whitney para variables ordinales antes y después de la intervención y resultados antes y después de niveles de lenguaje con la prueba de Wilcoxon para muestras relacionadas
| Variable | Nivel de lenguaje | Casos | Controles | U de Mann-Whitney (entre grupos) | Wilcoxon (2 muestras relacionadas |
|---|---|---|---|---|---|
| Evaluación inicial | Promedio | 1 (8.3%) | 3 (25%) | 0.266 | 0.000* |
| Abajo del promedio | 3 (25%) | 1 (8.3%) | – | ||
| Deficiente | 2 (16.70%) | 6 (50%) | – | ||
| Muy deficiente | 6 (50%) | 2 (16.70%) | – | ||
| Evaluación final | |||||
| Promedio | 5 (41.70%) | 7 (58.30%) | 0.347 | ||
| Abajo del promedio | 3 (25%) | 4 (33.30%) | – | ||
| Deficiente | 3 (25%) | 0 (0%) | – | ||
| Muy deficiente | 1 (8.30%) | 1 (8.30%) | – | ||
|
* Nivel de significancia < 0.05. |
|||||
Se realizó una comparación de resultados de las pruebas EDI y PLI con la t de Student para grupos independientes antes y después de la intervención y la prueba EDI mostró significancia estadística entre grupos después de la intervención, la prueba PLI no mostró diferencias entre grupos ni antes ni después de la intervención
Sin embargo, la comparación de las pruebas PLI y EDI para muestras relacionadas mostró significancia estadística para ambas. El nivel de significancia para todas las pruebas fue de 0.05 (Tabla 6).
Tabla 6. Comparación de resultados de las pruebas PLI y EDI utilizando la prueba t de Student para muestras relacionadas
| Pruebas | Media | Desviación típica | Error típico de la media | Límite inferior | Límite superior | t | gl | Sig. (bilateral) |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| PLI antes-después | –13.917 | 13.984 | 2.855 | –19.822 | –8.012 | –4.875 | 23 | 0.000* |
| EDI antes-después | 0.583 | 0.717 | 0.146 | 0.28 | 0.886 | 3.984 | 23 | 0.001* |
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* Nivel de significancia < 0.05. EDI: Evaluación del Desarrollo Infantil; PLI: Prueba de Lenguaje Inicial. |
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Discusión
La estimulación del sistema nervioso central desempeña un papel fundamental en el desarrollo y la maduración de las estructuras corticales y subcorticales, lo cual incide directamente en la adquisición y consolidación de las habilidades lingüísticas en la infancia.
Aun cuando no se tienen artículos que nos permitan comparar los resultados obtenidos en este estudio en la aplicación del BNB, ya que se han enfocado al tratamiento de otros padecimientos, pero refieren mejoras en el lenguaje.
Estos estudios han evidenciado que la plasticidad neuronal, particularmente durante las etapas tempranas del neurodesarrollo, permite que los estímulos ambientales y sensoriales favorezcan la organización funcional y la especialización de áreas cerebrales implicadas en el procesamiento del lenguaje22,23.
Respecto al perfil sociodemográfico de los padres de nuestros pacientes, observamos que son muy similares a los descritos por otros autores, en su mayoría, madres y padres con edades entre 24 y 42 años, con escolaridad de nivel medio superior, ocupación como empleados o dedicados al hogar, pertenecientes a familias convivientes y con un nivel socioeconómico entre 1 y 224, aun cuando no se puede comparar este dato con otros autores debido a que en otros países suele medirse con el índice de deprivación, los resultados indican que 2/3 partes están entre deprivación media y alta14.
La evidencia reportada en estudios previos indica que la intervención con terapia de lenguaje convencional, llamada también la terapia individual del habla y lenguaje basada en la clínica, que de acuerdo con los criterios departamentales locales permite establecer objetivos de tratamiento adaptados a los problemas específicos del lenguaje de cada niño, si se aplica de manera regular y sostenida durante un periodo de 12 meses puede generar mejoras significativas en las habilidades lingüísticas en niños con trastornos del lenguaje expresivo, lo que respalda la eficacia del abordaje terapéutico en este estudio. Sin embargo esta misma terapia apoyada con el método BNB permitió un tiempo de permanencia en terapia de 6 meses y alta posterior en 10/12 niños participantes25.
Los antecedentes perinatales de los niños, sobre todo aquellos que nacen por cesárea, deben ser considerados un factor de riesgo para los retrasos de lenguaje, pues existe evidencia reportada de que estos niños presentan una menor puntuación en índices de desarrollo motor y psicomotor, así como en habilidades lingüísticas con impacto negativo en el desarrollo motriz en niños, y puntuaciones muy bajas en habilidades lingüísticas en niñas entre los 22 y 25 meses de edad. Esto se vio reflejado en este estudio, puesto que el 83% de los niños controles nacieron por cesárea26, por lo que el método BNB favorece su maduración motora y de lenguaje.
Conclusión
Complementar la terapia convencional con el método BNB contribuye a superar las debilidades de los componentes del lenguaje en un menor tiempo de tratamiento, puede incidir en el incremento de los lapsos de atención del paciente y promueve el apego al tratamiento por parte del padre de familia.
Los resultados de este estudio piloto sugieren que el método BNB puede favorecer la mejoría del lenguaje expresivo en un periodo relativamente corto, observándose avances a los seis meses y el egreso del servicio a los diez meses. Estos hallazgos respaldan la pertinencia de evaluar su aplicación en una muestra más amplia de pacientes. Para facilitar su implementación, será necesario fortalecer la capacidad operativa del servicio mediante un mayor número de terapeutas capacitados en el método BNB, así como disponer de espacios adicionales para la intervención de ambos grupos, así como ampliar el área para estimulación motora y sensorial. Asimismo, la participación constante de los padres o cuidadores tanto en el aprendizaje de las técnicas terapéuticas como en la realización sistemática de los ejercicios en el hogar ya que constituyen elementos importantes para favorecer los resultados terapéuticos.
