Introducción
Los dilemas éticos forman parte de los conflictos que deben afrontar los profesionales de la salud en su práctica cotidiana, especialmente al momento de tomar decisiones orientadas al cuidado del paciente. Entre las competencias éticas que se espera de un médico se encuentran el juicio, la motivación y la sensibilidad moral, las cuales le permiten identificar situaciones en la práctica que constituyan dilemas éticos, para posteriormente tomar decisiones y comunicarles a los pacientes sobre los posibles caminos a seguir en su atención1,2.
De este modo, en la mayor parte de las instituciones universitarias que imparten la licenciatura en Medicina General, a lo largo de la carrera se enseñan diversas materias de ética aplicada a la medicina a manera de conferencias, clases, debates y seminarios, en los cuales se dictan principalmente los cuatro principios básicos tradicionales de la bioética: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia3,4. A pesar de ello, la disyuntiva surge al cuestionar si el conocimiento teórico de la bioética impartido durante la formación médica es realmente suficiente para ser aplicado en la práctica profesional. Igualmente, es relevante destacar que si estos dilemas no se abordan de manera adecuada, son capaces en un futuro de afectar al paciente al abordarlo4. De esta manera, es menester que los estudiantes de medicina de pregrado no solo entiendan la teoría de la bioética y sus principios, sino que a la vez sean capaces de aplicarlos previo a su egreso de la carrera5.
Asimismo, la simulación médica se consolida como una parte importante en la formación profesional y en la práctica médica debido a que es capaz de simular un entorno controlado donde los estudiantes pueden ser desafiados por escenarios clínicos realistas, pero a la vez controlados. De esta manera, al exponer a los pacientes a una activa toma de decisiones basadas en la teoría adquirida en la facultad, son capaces de desarrollar el pensamiento crítico y practicar dichos conocimientos, pero sin depender de algún protocolo fijo para la resolución de situaciones predecibles6. Posteriormente a la conclusión de la simulación se lleva a cabo lo que se conoce como debriefing, donde se abre un espacio de retroalimentación, la identificación de áreas de oportunidad y diálogo sobre la percepción del escenario desde los ojos del estudiante6. De esta forma, se busca reforzar dichas prácticas en distintos escenarios para una mejora integral con cada estudiante.
Asimismo, la utilidad de la simulación utilizada como herramienta práctica para la educación en la medicina ha demostrado su efectividad en diversas disciplinas médicas7. Entre ellas se encuentra la mejora continua de técnicas quirúrgicas, la implementación de medidas preventivas, la optimización de tiempos en respuesta a escenarios de urgencia y el reforzamiento de habilidades como la exploración física, entre otras8–10. A pesar de ello, se han realizado pocos estudios para demostrar la eficacia que se puede lograr al involucrar escenarios específicos para la práctica de comunicación médico-paciente y conflictos éticos aplicados a la toma de decisiones dentro de la simulación médica2.
Objetivo
El objetivo de este artículo es realizar una revisión sistemática de la literatura existente acerca del uso de la simulación como herramienta para el fortalecimiento de habilidades y competencias relacionadas con la ética médica en estudiantes de medicina de pregrado, para posteriormente brindar un análisis sobre la influencia que puede tener en la toma de decisiones, las posibles aplicaciones en el campo médico y sus limitaciones.
Método
Se buscó en las plataformas de PubMed y Elsevier artículos que incluyeran las palabras “simulación” “ética”, “estudiantes”, “pregrado” y “enseñanza”, de los cuales se seleccionaron un total de dos artículos entre los años 1994 y 2003 que incluyeron encuestas, estudios descriptivos, casos y controles y revisiones sistemáticas. Esto con el fin de poder evaluar las posibles áreas de oportunidad de la enseñanza médica convencional en el campo ético y la integración de la simulación médica a lo largo de los años.
Desarrollo
En la actualidad, los entornos clínicos enfrentan diversas limitaciones, entre las que destacan deficiencias en las habilidades comunicativas, una gestión inadecuada del estrés y la falta de enfoques humanistas en la práctica médica11. Estas carencias pueden llevar de manera progresiva a los profesionales de la salud a transgredir sus propios valores y los compromisos morales que tienen con los pacientes. Como consecuencia, es posible que experimenten angustia moral, lo cual no solo repercute negativamente en su bienestar emocional, sino que también puede afectar su desempeño profesional y la calidad del trato y la atención brindada a otros pacientes11,12. Afortunadamente, se ha demostrado que dichos eventos pueden evitarse y mejorar si son reforzados por medio de la educación ética sanitaria para que el personal de salud esté preparado para lidiar de la mejor manera con desafíos éticos y efectos de angustia moral, y consecuentemente conducir a menor riesgo y mejores resultados para los pacientes en la práctica médica13,14. A pesar de ello, los recursos educativos con los que se cuenta en la actualidad resultan limitados para una adecuada enseñanza y práctica de estos escenarios15.
En el contexto clínico real resulta imperativo prevenir los errores médicos y, ante su eventual aparición, intervenir de forma inmediata para garantizar la seguridad del paciente. En contraste, a pesar de que en el contexto de la simulación clínica los errores deben vigilarse, debido a que es inevitable que ocurran y en cierta manera necesario en el contexto de la simulación médica, dichos errores permiten que los estudiantes sean capaces de moldear y últimamente perfeccionar las habilidades comunicativas para la práctica médica profesional del futuro16,17.
Sin embargo es importante que se tome en consideración la perspectiva ética, ya que la permisividad debe tener límites. De esta manera, dicha tolerancia en el contexto de la simulación solo debe de ser aceptable cuando, mediante la práctica y la repetición, dichos errores se vayan minimizando al aplicar estrategias pedagógicas donde se garantice que el alumno adquirirá un aprendizaje significativo sin comprometer los valores de cada paciente4.
Como se ha comentado anteriormente, la simulación clínica avanzada consiste en una estrategia de enseñanza que ha mostrado ser efectiva en otros ámbitos médicos, recreando contextos clínicos que resultan desafiantes, donde los médicos de pregrado deben enfrentarse a situaciones que resultan desafiantes ética y emocionalmente. Dentro de los ejemplos se incluye la recreación de la gestión de emociones intensas por parte de pacientes simulados tales como fallecimientos inesperados de pacientes, comunicación de malas noticias, fallas en los protocolos de reanimación, discusiones sobre la donación de órganos o la falta de respuestas deseadas hacia los tratamientos convencionales percibidos por los pacientes y/o familiares4,18,19. Situaciones como las precisamente expresadas le permiten al médico en formación que sea capaz de controlar y gestionar sus emociones de manera similar a la práctica real, donde se pueden llegar a experimentar sentimientos como falta de control hacia una situación o frustración sobre esta. De igual forma, otro ejemplo relevante es la explicación y la práctica donde se entrega un consentimiento informado a un paciente y/o familiares en escenarios que resultan éticamente complejos4. Dichas simulaciones tienen el fin de sensibilizar y desarrollar un sentido de ética y responsabilidad más profunda en los practicantes para que su actuar se guíe por el respeto de los derechos de los pacientes, sus creencias y sus valores, independientemente de los conocimientos del médico en simulación20,21.
De esta manera, a pesar de que se evidencian las vulnerabilidades de los médicos en formación, esto ayuda a mejorar las competencias de comunicación y gestión de emociones del médico hacia el paciente, familiares y sus interacciones entre ellos.
Limitaciones
Es necesaria mayor evidencia donde se comparen los métodos habituales de enseñanza sobre abordaje de dilemas éticos y la práctica en simulación sobre estos en estudiantes de medicina de pregrado para poder evaluar si realmente existe una diferencia significativa entre ambos modelos de aprendizaje, sus beneficios y sus limitaciones. Adicionalmente, es indispensable una investigación más profunda sobre la verdadera rentabilidad de contar con centros de simulación en diversas instituciones donde se practique el adiestramiento y se cuestione a los médicos siendo instruidos sobre el grado de compresión y grados de confianza para enfrentar dichos dilemas éticos en el campo médico. Consideramos que dicha información nos permitirá poder evaluar si la implementación de la simulación en la ética puede convertirse en un posible avance en la enseñanza en el campo de la educación médica.
Conclusión
En conclusión, la simulación clínica representa una herramienta eficaz para no solo la enseñanza de técnicas de adiestramiento, sino también de la ética médica y sus dilemas, ofreciendo valiosas oportunidades para enriquecer el conocimiento de los médicos de pregrado al exponerlos a diversos escenarios que resultan éticamente desafiantes. No obstante, su aplicación resulta compleja, ya que se trata de una metodología que demanda una inversión considerable de recursos humanos, materiales y logísticos, los cuales no se pueden establecer con tanta facilidad en cualquier centro a nivel internacional. En este sentido, resulta fundamental continuar desarrollando investigación en la simulación médica y acumulando experiencia práctica que permita consolidar esta emergente estrategia pedagógica en el ámbito de la educación médica para ver sus prometedores resultados.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales, historias clínicas ni muestras biológicas humanas, por lo que no requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no se utilizó ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción ni la creación de contenido de este manuscrito.
