El estudiante de ciencias de la salud como educador

El estudiante de ciencias de la salud como educador

Ariana Cerón-Apipilhuasco 1 , Thalía L. Luna-Jiménez 2 , Andrea González-Flores 2 , José A. Peñúñuri-Domínguez 3, Fernando Días-Giménez-Nogueira 3 , Lucía Pesqueira-Oliver 3, Alejandra Valdes-Gutiérrez 3 , Jorge Loría-Castellanos 4 , Steven Duarte-González 5

1 Clinical Simulation Center, Universidad Anahuac, Mexico City, Mexico; 2 Centro Anáhuac de Simulación Clínica, Universidad Anáhuac México, Ciudad de México, México; 3 Centro Anáhuac de Simulación Clínica, Universidad Anáhuac, Ciudad de México, México; 4 Centro de Simulación, Universidad Anáhuac, Ciudad de México. México; 5 Residencia de Medicina Interna, Médica Sur. Ciudad de México, México

*Correspondencia: Ariana Cerón-Apipilhuasco. Email: ariana.ceron85@gmail.com

Fecha de recepción: 29-01-2026
Fecha de aceptación: 04-03-2026
DOI: 10.24875/AMH.M26000151
Disponible en internet: 01-06-2026
An Med ABC. 2026;71(2):167-172

Resumen

La enseñanza es un componente esencial en la formación de los profesionales de la salud. La creciente implementación de programas en los que los estudiantes de medicina asumen roles docentes ha evidenciado múltiples beneficios, tanto en su aprendizaje como en su desarrollo profesional. Esta revisión analiza el impacto de la enseñanza entre pares y la capacitación docente en estudiantes de ciencias de la salud, con énfasis en su papel como futuros educadores en la residencia y la práctica médica. Se realizó una revisión detallada de la literatura en bases de datos especializadas para evaluar la efectividad de estos programas. Los hallazgos sugieren que la enseñanza entre pares mejora el rendimiento académico, refuerza habilidades de comunicación y liderazgo, y contribuye a una relación médico-paciente más efectiva. Además, la capacitación docente formal en la educación médica sigue siendo limitada en muchas instituciones, a pesar de su impacto positivo. Se concluye que integrar la formación en docencia desde el pregrado y extenderla a la residencia es una estrategia clave para mejorar la educación en ciencias de la salud y optimizar la enseñanza clínica.

Palabras clave:  Educación médica. Formación docente. Enseñanza entre pares. Estudiante de medicina. Estudiante como educador.

Contenido

Introducción

La enseñanza es un pilar esencial en las ciencias de la salud, donde el vasto volumen de información obliga a los profesionales a actualizar y reforzar constantemente sus conocimientos. Dentro de la formación médica, es fundamental que los estudiantes desarrollen competencias pedagógicas desde etapas tempranas, ya que, independientemente de su interés en la docencia, asumirán roles educativos en su camino profesional en roles como internos, residentes y, finalmente, médicos adscritos1.

El entorno hospitalario es uno de los principales espacios de aprendizaje para los estudiantes de medicina, donde los médicos de mayor jerarquía, como los residentes de años superiores y los adscritos, desempeñan un papel clave en la enseñanza de sus compañeros. En EE.UU. se estima que aproximadamente una tercera parte de la educación impartida a los estudiantes de medicina proviene de médicos residentes, quienes dedican cerca del 20% de su tiempo a la enseñanza1,1. Sin embargo, la educación médica no debe ser improvisada; requiere estructurarse como una competencia clínica esencial que demande formación formal y retroalimentación supervisada por expertos1.

A pesar de su importancia, diversos estudios han evidenciado que un alto porcentaje de médicos en formación, especialmente residentes, carecen de entrenamiento pedagógico y no están adecuadamente preparados para asumir roles docentes11. Esto enfatiza la necesidad de integrar en los programas académicos iniciativas que preparen a los médicos en habilidades docentes fundamentales, incorporando principios pedagógicos y métodos de enseñanza tanto tradicionales como innovadores1. Además, es crucial capacitar a quienes se encargan de la enseñanza, ya que tanto el Consejo de Acreditación para la Educación Médica de Posgrado (ACGME, Accreditation Council for Graduate Medical Education) como el Comité de Enlace para la Educación Médica (LCME, Liaison Committee on Medical Education) exigen que los residentes adquieran habilidades docentes como parte de los requisitos para mantener la acreditación1,1.

Para abordar esta deficiencia y promover el desarrollo de competencias educativas en los estudiantes de medicina, muchas escuelas han implementado programas de «estudiantes como profesores» (SAT, student-as-teacher), que brindan capacitación formal en enseñanza dentro del currículo médico1. Sin embargo, a pesar de los beneficios de la educación pedagógica para médicos en formación, son pocas las universidades y programas de residencia que ofrecen una preparación estructurada para la enseñanza. Una encuesta realizada en 99 escuelas de medicina en EE.UU. reveló que, aunque todas utilizaban a los estudiantes de medicina como profesores en algún grado, solo el 44% contaba con un programa SAT formalizado1. Dentro de estas estrategias destaca el modelo de enseñanza entre pares (peer teaching), en el cual estudiantes con diferente nivel de formación asumen roles docentes para facilitar el aprendizaje de sus compañeros. Este enfoque se basa en el principio de que personas de un grupo social similar, que no son profesores acreditados, ayudan a otros a aprender mientras refuerzan su propio conocimiento1.

Otro enfoque relevante es la introducción de talleres de formación pedagógica antes del internado, lo que busca proporcionar a los estudiantes herramientas educativas antes de asumir roles docentes en entornos clínicos1,1. Harvey et al.1 proponen el desarrollo de cursos electivos liderados por estudiantes para preparar a futuros educadores médicos, mientras que Cha et al.1 han demostrado que estos talleres fortalecen la confianza, el interés y la experiencia en docencia de los estudiantes de medicina.

La enseñanza entre pares y la capacitación docente temprana no solo benefician a los estudiantes receptores, sino que también fortalecen la formación integral de los futuros médicos, potenciando su capacidad de comunicación, liderazgo y empatía1. Involucrarse en la docencia médica permite a los estudiantes consolidar conocimientos clínicos mientras adquieren competencias fundamentales para su desarrollo profesional.

Objetivo

Analizar el rol del estudiante de ciencias de la salud como educador, explorando sus beneficios y desafíos, con el propósito de resaltar su importancia en la formación médica en México. Asimismo, examinar cómo la enseñanza entre pares contribuye al desarrollo de habilidades pedagógicas, comunicación y liderazgo, preparando a los futuros médicos para desempeñar roles educativos a lo largo de su carrera profesional.

Método

Se realizó una revisión a detalle de diversas fuentes de literatura médica para evaluar la efectividad de los programas en donde los estudiantes de medicina actúan como educadores y facilitadores. Se buscaron artículos relevantes en bases de datos como Science Direct, PubMed y Google Scholar que incluyeran las palabras “estudiante de medicina”, “residente” y “educador”. Para ampliar la evidencia se buscó artículos en español e inglés. Se incluyeron artículos que trataban sobre el rol educativo de los estudiantes de medicina, su impacto en quien recibe la educación y las estrategias para incorporar materias de pedagogía para estudiantes y residentes. Se excluyeron estudios que no abordaban directamente la enseñanza entre pares o que se enfocan en contextos educativos ajenos a las ciencias de la salud. Se recopilaron y analizaron 33 artículos académicos, casos y estudios previos que abordan la implementación exitosa de la enseñanza entre pares en el ámbito médico. Esta revisión incluyó investigaciones tanto cualitativas como cuantitativas, permitiendo obtener una visión integral de las prácticas, beneficios y desafíos asociados con este enfoque pedagógico.

Resultados

Dado el papel crucial que desempeñan los residentes y estudiantes en la enseñanza clínica, su capacitación como educadores ha emergido como una estrategia clave para fortalecer la formación médica y optimizar los recursos docentes. Integrar la enseñanza en la educación médica no solo mejora la instrucción de los compañeros, sino que también potencia el aprendizaje y desempeño clínico de quienes enseñan.

Se han identificado varios beneficios de la formación docente en estudiantes de medicina, destacando los siguientes aspectos1:

  • –Rol futuro como educadores: los estudiantes de medicina finalmente asumirán funciones docentes como residentes y, posteriormente, como médicos adscritos, desempeñando un papel esencial en la enseñanza clínica.
  • –Impacto en el rendimiento académico: aquellos que adquieren conocimientos en estrategias de enseñanza y aprendizaje demuestran una mejor comprensión de los conceptos y un mayor desempeño académico.
  • –Mejora en la relación médico-paciente: la enseñanza no solo es una herramienta pedagógica, sino también un componente fundamental de la comunicación clínica. La formación en docencia permite a los estudiantes desarrollar habilidades para educar a sus pacientes, favoreciendo una interacción más efectiva y empática.

A continuación, se presentan los hallazgos sobre la implementación y el impacto de la formación docente en la educación médica.

Estudiantes de medicina como futuros residentes y profesores que desempeñarán funciones docentes

La participación de los residentes como docentes en la formación de estudiantes de medicina complementa significativamente las contribuciones de los profesores titulares y médicos adscritos. Debido a su cercanía con la experiencia del estudiante, los residentes pueden recordar con mayor claridad los retos de su propia formación y los métodos de enseñanza que encontraron más efectivos. Muchos reconocen la enseñanza como una parte fundamental, aunque a menudo subestimada, de sus responsabilidades y su desarrollo profesional1.

Para enseñar de manera efectiva, los residentes deben familiarizarse con los principios del aprendizaje de adultos y con una variedad de técnicas de enseñanza que pueden aplicarse durante presentaciones de casos, conferencias estructuradas y discusiones informales en equipo1. En este contexto, numerosos programas de residencia han incorporado currículos específicos para capacitar a los residentes en su rol como educadores, bajo el modelo de residents-as-teachers (RaT)1. Además, organismos como el ACGME y el LCME establecen como requisito que los programas de residencia y las facultades de medicina ofrezcan formación docente formal a los residentes para mantener su acreditación1,1.

En un esfuerzo por comprender la prevalencia y las características de la instrucción RaT, se realizó una encuesta en 2000-2001 a todas las residencias acreditadas por el ACGME. Los resultados indicaron que el 55% de los directores de residencia ofrecía instrucción formal en docencia1. Posteriormente, en 2014, una encuesta dirigida a directores de programas de residencia en medicina familiar en EE.UU. mostró que más del 85% de los programas incluían formación en docencia, en comparación con el 52.5% reportado en 20011.

Actualmente, existe una amplia evidencia11 sobre la importancia del papel docente de los residentes, identificándose diversas estrategias y modalidades de intervención, como cursos, talleres y sesiones clínicas. Sin embargo, muchas revisiones sistemáticas excluyen de sus análisis publicaciones en idiomas distintos al inglés, lo que no significa que los países hispanohablantes carezcan de interés en este tema. En México, cada vez más programas de residencia están incorporando currículos que capacitan a los residentes en habilidades docentes, reconociendo su papel esencial en la formación de futuros médicos. Un ejemplo de ello es la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que avala más de la mitad de los programas de especialidad en el país y ha implementado diversas líneas de acción en respuesta a la tendencia mundial de dotar a los médicos residentes de herramientas para mejorar su desempeño como educadores1,1.

En 2009, la Facultad de Medicina de la UNAM adaptó, con permiso de los autores, parte del material del curso BEST1 (Bringing Education & Service Together) para desarrollar su propia versión del taller «El médico residente como educador»1. Este taller incluye sesiones didácticas interactivas y actividades prácticas en pequeños grupos, enfocándose en temas como conceptos actuales del «médico residente como educador» (MRE), enseñanza clínica, enseñanza de procedimientos, habilidades para dar conferencias, retroalimentación, liderazgo y manejo de conflictos1. Otra de las herramientas utilizadas fue la encuesta de evaluación de necesidades sobre diferentes aspectos del MRE, en residentes de la Facultad de Medicina de la UNAM. Los resultados indicaron que los médicos encuestados estimaron que el 45.5% de su aprendizaje provenía de otros residentes, y manifestaron dedicar un 32% de su tiempo a actividades educativas. A pesar de sentirse competentes en sus conocimientos para enseñar, el 92.5% considera importante participar en actividades educativas sobre el tema durante su formación1.

En 2021, un ensayo controlado llevado a cabo en cuatro unidades de medicina familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la Ciudad de México comparó el impacto en el desarrollo de conocimientos y competencias docentes mediante dos modalidades de formación: un curso presencial y su versión en línea, ambos diseñados por la Facultad de Medicina de la UNAM, con los mismos contenidos y docentes1. Los resultados mostraron que, aunque no hubo diferencias significativas en la mayoría de las comparaciones, el grupo que participó en la modalidad en línea obtuvo un mayor nivel de conocimientos en el examen objetivo y en la competencia docente en enseñanza clínica1. Esto sugiere que la educación en línea puede ser una alternativa viable para la capacitación en docencia médica, permitiendo mayor flexibilidad y adaptación a las exigencias del trabajo hospitalario al ajustarse mejor al limitado tiempo que los residentes tienen debido a su carga de trabajo y guardias.

Este contexto resalta la importancia del papel docente de los residentes, un aspecto que los propios estudiantes de medicina reconocen como esencial en su formación1. A pesar del aumento en la capacitación formal de los residentes como educadores, aún existen brechas significativas en el apoyo y los recursos disponibles para ellos1. Esto puede deberse, en parte, a que reunir a residentes para un programa de formación en habilidades docentes requiere recursos considerables y puede interferir con su atención al paciente y responsabilidades de guardia. Una solución a este desafío es incluir la formación en habilidades docentes desde la etapa de pregrado en la facultad de medicina. Integrar la formación docente en el plan de estudios de medicina ayudaría a garantizar que todos los estudiantes de posgrado lleguen a su programa con un conocimiento básico de los principios de educación y estrategias de enseñanza, preparándolos para sus responsabilidades docentes. Además, esta formación permitiría a los estudiantes reconocer que la enseñanza es un aspecto fundamental de su identidad médica, trasladando así esta función del currículo oculto al currículo formal.

Estudiantes de medicina como educadores y su impacto en el rendimiento académico

A lo largo del tiempo, se ha sostenido que enseñar un tema contribuye a una comprensión más profunda de los conceptos involucrados. La revisión de la literatura sobre los estudiantes de medicina como educadores respalda esta afirmación, destacando la enseñanza entre pares como una estrategia efectiva para fortalecer el aprendizaje.

Peets et al.1 realizaron un estudio en la Universidad de Calgary en el que asignaron a estudiantes de primer año de medicina a pequeños grupos para estudiar gastroenterología y hematología. Algunos fueron seleccionados aleatoriamente para enseñar a sus compañeros, y se observó que aquellos que asumieron el rol de educadores dedicaron, en promedio, 99 minutos a la revisión de los temas, en comparación con solo 36 minutos por parte de quienes asistieron únicamente como oyentes.

La enseñanza entre pares ofrece múltiples beneficios, incluyendo el desarrollo profesional, el fortalecimiento de la confianza y una mayor asunción de responsabilidades académicas. Un estudio longitudinal realizado a lo largo de dos años evidenció que los estudiantes involucrados en esta modalidad no solo apoyaban el aprendizaje de sus compañeros, sino que también experimentaban un aumento en su autoeficacia en roles clínicos y docentes, así como en su identidad profesional1. Se ha documentado que aproximadamente el 50% de las escuelas de medicina en EE.UU. implementan la enseñanza entre pares en cursos básicos y avanzados, y que los estudiantes instruidos por peer teachers obtienen un nivel de conocimiento similar al de aquellos enseñados por profesores acreditados1.

Ten-Cate et al.1 encontraron que los estudiantes de medicina que practicaban la enseñanza entre pares desarrollaban mejor autoeficacia y habilidades docentes. De manera similar, en la Universidad de Cardiff se observó que aquellos que impartían enseñanza a sus compañeros obtenían una mejor retención del conocimiento y obtenían resultados superiores en las evaluaciones1.

En nuestro país se llevó a cabo una investigación en 2021 con el objetivo de conocer y describir las experiencias y percepciones del alumnado de medicina sobre el modelo de enseñanza entre pares en la Universidad Autónoma de Nuevo León1. Los resultados indicaron que los estudiantes se mostraban satisfechos con el desempeño de los instructores y, en algunos casos, los consideraban incluso más efectivos que los profesores en la explicación de ciertos temas. Es importante destacar que, en este modelo, los estudiantes no formaban parte de un programa formal, sino que colaboraban con un departamento asistiendo al profesor y resolviendo dudas de sus compañeros. Esto resalta cómo la implementación de un programa formal de enseñanza entre pares podría amplificar las ventajas ya observadas en estos entornos informales, similar a lo que se está haciendo en otros países.

Formación en docencia como herramienta fundamental en la relación médico-paciente

La enseñanza constituye un componente fundamental en la interacción entre el médico y el paciente. Con el creciente enfoque en el empoderamiento del paciente y su participación en la toma de decisiones médicas, la capacidad de transmitir información clara y precisa se vuelve aún más relevante. Explicar la patología, las opciones terapéuticas y las alternativas disponibles no solo contribuye a una mejor comprensión de la enfermedad, sino que también facilita una toma de decisiones informada.

La formación de estudiantes como educadores no solo les permite involucrarse en entornos clínicos, sino que también beneficia al paciente. Cuando los estudiantes interactúan con los pacientes en un rol educativo, se refuerza el aprendizaje médico y se mejora la comunicación, lo que fomenta una relación más cercana y empática entre el futuro profesional de la salud y el paciente, lo que puede traducirse en una atención más eficiente1.

Asimismo, la inclusión de estudiantes como educadores en programas de salud pública ha demostrado ser una estrategia prometedora. Investigaciones han evidenciado que aquellos estudiantes que educan a los pacientes no solo logran mejorar la satisfacción con la atención médica, sino que también incrementan la comprensión de los pacientes sobre su enfermedad y su tratamiento1,1. Además, estos estudiantes muestran un mayor compromiso con las necesidades, dudas e inquietudes de los pacientes, lo que les permite desarrollar una mayor sensibilidad hacia las inequidades en el sistema de salud. Esto, a su vez, los motiva a abogar por la igualdad en su futura carrera profesional1.

Conclusiones

La literatura respalda la importancia de capacitar a los estudiantes de medicina como docentes desde el pregrado, ya que la enseñanza es una competencia esencial en la práctica médica. Desarrollar habilidades docentes desde las primeras etapas de la formación no solo fortalece el desarrollo profesional de los futuros médicos, sino que también mejora la calidad de la atención al paciente. La educación en medicina debe entenderse como una habilidad clínica que requiere formación estructurada, práctica supervisada y retroalimentación continua.

A pesar del reconocimiento de su importancia, muchos estudiantes y residentes se sienten inseguros al asumir roles docentes sin una preparación formal, especialmente durante la residencia, donde la carga de trabajo puede ser un desafío significativo. Aunque en México se han implementado esfuerzos para fortalecer la formación docente en la educación médica, estos programas aún requieren mayor sistematización y apoyo institucional.

La evidencia sugiere que la formación en docencia médica tiene un impacto positivo tanto en el desempeño profesional como en la calidad de la enseñanza en el ámbito clínico y comunitario. La implementación de programas formales de capacitación docente desde el pregrado y su continuidad en la residencia son estrategias clave para mejorar la enseñanza en ciencias de la salud. Sin embargo, para garantizar su efectividad, es fundamental el respaldo de autoridades académicas y directivos hospitalarios, asegurando condiciones óptimas para la docencia a pesar de las exigencias laborales.

Por último, la enseñanza entre pares se ha consolidado como una estrategia efectiva que no solo beneficia a quienes enseñan, sino también a quienes aprenden. Este enfoque promueve habilidades clave como la comunicación, el liderazgo y la empatía, facilitando un aprendizaje más significativo. La integración sistemática de estos programas permitirá formar a estudiantes y residentes con un perfil docente más sólido, impactando positivamente en la educación médica y en la atención sanitaria.

Financiamiento

Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.

Conflicto de intereses

J. Loría-Castellanos es miembro del comité editorial de la revista Anales Médicos. Los demás autores declaran no tener conflicto de intereses.

Consideraciones éticas

Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales, historias clínicas ni muestras biológicas humanas, por lo que no requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.

Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no se utilizó ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción ni la creación de contenido de este manuscrito.

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