Introducción
El ruido puede definirse como un sonido inarticulado que, por lo general, resulta desagradable. Actualmente se le considera un factor de riesgo sanitario, pues la contaminación acústica tiene efectos nocivos en la salud, ya que es un contaminante invisible que produce efectos negativos, tanto fisiológicos como psicosomáticos, en el ser humano.
El estudio del ruido tiene su origen en el medio ambiente, pues sus fuentes tradicionales han sido la industria, los medios de transporte, las turbinas eólicas y el ruido de ocio, entre otros. En 1999 y 2009, la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa publicó las directrices para el control del ruido comunitario, y posteriormente, en 2010, en la Quinta Conferencia Ministerial sobre Medio Ambiente y Salud se solicitó a la OMS que estableciera unas pautas de ruido adecuadas para el control del ruido en dispositivos personales, juguetes y turbinas eólicas, para la protección de la salud humana frente a la exposición de este. Se considera ruido cualquier sonido superior a 65 dB durante el día y a 55 dB en la noche1.
Existe un amplio interés en estudiar el ruido ambiental en espacios abiertos, por sus repercusiones en la salud; sin embargo, también es importante estudiarlo en ambientes reducidos y con gran afluencia de personas, como son los centros hospitalarios, donde predominan sonidos de baja frecuencia considerados moderados, pero que causan molestias significativas. Esta información ha sido considerada en las guías sobre niveles de ruido considerando las recomendaciones emitidas por la OMS aplicables tanto para exteriores como para interiores2.
Las instituciones pioneras en la creación de valores estándar para el ruido hospitalario han sido la OMS y la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos de América (US EPA). La primera recomienda no superar los 35 dBA en el día y los 30 dBA por la noche, con un nivel máximo de 40 dBA1, y la segunda sugiere niveles inferiores a 45 dBA diurnos y a 35 dBA nocturnos3. Aun así, la mayoría de los estudios sobre ruido hospitalario reportan niveles superiores a estas recomendaciones4–7, los cuales varían entre 37 y 88.6 dBA durante el día en entornos hospitalarios interiores8,9. De estos estudios, el 82% se han realizado en entornos interiores, el 15% en el exterior y el 3% en ambos10.
Existen diversas formas de medir el ruido, desde sistemas integrados al monitoreo de un lugar cerrado, como es un hospital, hasta el mapeo que incluye calles, negocios, industrias, aeropuertos, etc. La medición en áreas cerradas se hace con un sonómetro, que es un instrumento que posee redes de ponderación específica cuya respuesta es semejante a la del oído humano. La red o filtro utilizado es de tipo (A) y básicamente mide el nivel de presión acústica ponderada. Estos dispositivos se clasifican del 0 al 3, siendo el 0 el que tiene mayor precisión. La alineación con el oído humano expresada en curvas isofónicas ha permitido incluirlas en el sonómetro por medio de filtros de ponderación; las curvas internacionalmente aceptadas se denominan A, B y C. El nivel de presión sonora continuo equivalente ponderado A de un ambiente sonoro para un intervalo de tiempo (LAeqT) se estima a partir de un cálculo realizado sobre un número limitado de muestras tomadas al azar, en el transcurso de un intervalo de tiempo T. Además de este parámetro se obtienen el nivel de presión sonora mínima (Leqmin o NPS MIN) y el nivel de presión sonora máxima (Leqmax o NPS MAX), que son el mínimo y el máximo nivel de presión sonora registrada utilizando la curva ponderada A (dBA)11. Actualmente se emplean los denominados sonómetros integrados, que registran el ruido durante un cierto tiempo mediante un sistema de memoria y obtienen el nivel sonoro continuo equivalente (LeqA)12.
Las mediciones en las diversas áreas hospitalarias se hacen utilizando sonómetros al menos de segunda generación y tomando en cuenta los siguientes parámetros: distancia de las mediciones desde el suelo al techo entre 0.75 y 4 m, distancia de las superficies reflejantes a 1 m y tiempo de medición de 2.5 h a 52 días13–15.
La mayoría de los estudios sobre ruido se han hecho en Europa, algunos en América y otros en Asia16. Los realizados en el entorno hospitalario interno9,17,18 se han dirigido a medir predominantemente las áreas sensibles o con mayor ruido, como son los quirófanos, las salas de urgencias y las unidades de cuidados intensivos19–22, siempre con la intención de comparar sus resultados con los niveles sonoros recomendados por la OMS y la US EPA.
Algunos autores han medido el ruido en salas de espera, recepciones y salas de urgencias, pero no hemos encontrado reportes sobre estas mediciones en áreas de rehabilitación física, sensorial u ocupacional, donde se muestre que el ruido produzca molestias e interfiera en la atención de quienes reciben terapia en salas con gran aglomeración de sujetos. Por ello, el objetivo del presente estudio fue medir los niveles de ruido en las salas de espera y de terapia en una institución de tercer nivel de atención e identificar los efectos producidos en las personas que los concurren.
Material y métodos
Estudio descriptivo, observacional y transversal, en el que se midió el ruido en seis salas de espera de la consulta de ortopedia y oftalmología (grupo I), cuatro salas de la consulta de rehabilitación (grupo II) y seis salas de terapia física y comunicación humana (grupo III). El ruido se midió con un sonómetro digital con rango de medición de 30-130 dBA, ponderación temporal lenta con frecuencia de muestreo de dos veces por segundo, con registro automático por conexión con USB y registro en memoria mini-SD. Se calculó el registro promedio de tres mediciones de 10 minutos por día durante tres visitas aleatorias a cada sala, obteniendo el nivel de presión sonora continua equivalente ponderado (dBA) del LAeqT.
Al mismo tiempo se solicitó de manera voluntaria la participación de los sujetos que permanecían en las salas durante la medición contestando un cuestionario para conocer la percepción del ruido, así como los efectos producidos por este.
Los resultados de las mediciones se registraron en el programa Excel y se obtuvieron los promedios de la Leq(A) de las tres visitas y las Leqmax(A) y Leqmin (A) por sala, así como las respuestas del cuestionario de los participantes de cada sala de los grupos I y II. En el grupo III no se aplicaron cuestionarios porque quienes ocupaban esas salas estaban recibiendo terapia y sus acompañantes no se encontraban presentes. Se obtuvo el perfil sociodemográfico de los participantes.
El análisis estadístico se llevó a cabo con el programa SPSS v.19 utilizando estadística descriptiva con medidas centrales y de dispersión.
Resultados
Se midió el ruido en cinco salas de espera de la consulta de ortopedia y oftalmología (grupo I), cuatro salas de la consulta de rehabilitación (grupo II) y seis salas de terapia física y comunicación humana (grupo III) (Tabla 1).
Tabla 1. Listado de las nueve salas de espera de consulta externa y las siete salas de terapia física donde fue medido el ruido
| Salas de espera (grupo I) | Salas de espera de rehabilitación (grupo II) | Salas de terapia física (grupo III) |
|---|---|---|
| Consulta de oftalmología | Rehabilitación osteoarticular | Terapia ocupacional |
| Oftalmología quirúrgica | Rehabilitación pediátrica | Plasticidad cerebral |
| Rehabilitación cardiopulmonar | Estimulación temprana, pediatría | |
| Preconsulta de ortopedia | Osteoporosis | Gimnasio |
| Sala 1 de ortopedia | Tanque terapéutico (alberca) y tinas Hubber | |
| Sala 2 de ortopedia | Comunicación humana |
El ruido se midió con un sonómetro digital con rango de medición de 30-130 dBA, con ponderación temporal lenta con frecuencia de muestreo de dos veces por segundo, conexión con USB y registro en memoria mini-SD. Se calculó el registro promedio de tres mediciones de 10 minutos por día durante tres visitas aleatorias a cada sala, obteniendo el nivel de presión sonora continua equivalente ponderada (dBA) del LAeqT. La presión sonora más alta en promedio para las salas de espera de los diferentes grupos fue la siguiente: para el grupo I, la sala de preconsulta de ortopedia con 68 dBA; para el grupo II, la sala de rehabilitación pediátrica con 65 dBA; y para el grupo III, las áreas de terapia con tanques y tinas, con 73 dBA. El promedio mínimo de presión sonora para el grupo I se obtuvo en la sala de oftalmología quirúrgica con 49 dBA, para el grupo II en la sala de espera de osteoporosis con 54 dBA, y para el grupo III en la sala de terapia de estimulación temprana con 46 dBA. El promedio de ruido máximo para el grupo I fue en la sala I de ortopedia con 103 dBA, para el grupo II en rehabilitación pediátrica con 83 dBA y para el grupo III en comunicación humana con 104 dB (Tabla 2).
Tabla 2. Nivel de presión sonora continua equivalente ponderada (dBA) del intervalo de tiempo T (LAeqT) en salas de espera y salas de terapia en los grupos I, II y III
| Grupo | Sala | Promedio LAeqT (dBA) | LeqminA (dBA) | LeqmaxA (dBA) |
|---|---|---|---|---|
| Grupo I, salas de espera | Oftalmología (consulta) | 67 | 57 | 94 |
| Oftalmología quirúrgico | 58 | 49 | 81 | |
| Preconsulta ortopedia | 68 | 59 | 81 | |
| Ortopedia sala 1 | 66 | 59 | 103 | |
| Ortopedia sala 2 | 67 | 61 | 102 | |
| Grupo II, salas de espera | Rehabilitación pulmonar | 61 | 57 | 73 |
| Rehabilitación pediátrica | 65 | 57 | 83 | |
| Osteoporosis | 63 | 54 | 82 | |
| Rehabilitación osteoarticular | 64 | 65 | 80 | |
| Grupo III, salas de terapia | Comunicación humana | 63 | 54 | 104 |
| Estimulación temprana | 62 | 46 | 90 | |
| Gimnasio | 64 | 54 | 78 | |
| Terapia ocupacional | 66 | 51 | 83 | |
| Tanque y tinas | 73 | 58 | 89 | |
| Plasticidad cerebral | 62 | 49 | 86 |
Durante las mediciones se hizo un conteo de las personas que se encontraban en cada sala. El promedio de personas más alto fue en el grupo I, para la sala de espera del servicio de consulta de oftalmología, con 80 sujetos, seguido de la sala de preconsulta de ortopedia con 68 sujetos (el ruido fue mayor en esta debido a que es un espacio más abierto; el grupo II muestra un promedio de 60 sujetos en la sala de osteoporosis con un ruido promedio de 63 dBA, mientras que en las otras salas con menos usuarios hubo un promedio mayor de ruido, lo cual pudiera deberse a que la sala de osteoporosis es más reducida y cerrada, mientras que las otras tienen más comunicación hacia los pasillos. En este grupo incluimos el servicio de terapia en comunicación humana por haber participación de algunos usuarios, con salas de espera pequeñas, pero totalmente abiertas a los pasillos (Tabla 3).
Tabla 3. Promedio de nivel de presión sonora continua equivalente a la ponderada (dBA) por sala de espera y promedio de sujetos presentes durante las tres visitas que se realizaron a cada sala
| Grupo I | Grupo II | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Sala | LAeqT (dBA) | Sujetos | Sala | LAeqT (dBA) | Sujetos |
| Oftalmología consulta | 67 | 80 | Rehabilitación pulmonar | 61 | 27 |
| Oftalmología quirúrgica | 58 | 12 | Rehabilitación pediátrica | 65 | 35 |
| Preconsulta ortopedia | 68 | 68 | Osteoporosis | 63 | 60 |
| Ortopedia sala 1 | 66 | 55 | Rehabilitación osteoarticular | 64 | 58 |
| Ortopedia sala 2 | 67 | 63 | |||
| Comunicación humana | 63 | 25 | |||
En el momento de las mediciones de ruido en cada sala se aplicó el cuestionario sobre percepción de ruido a los pacientes o acompañantes que voluntariamente decidieron participar. Los resultados de su perfil demográfico mostraron que en todas las salas la mayoría fueron acompañantes, mayores de 60 años, con predominio de mujeres, nivel escolar de preparatoria y de ocupación el hogar o empleado (Tabla 4).
Tabla 4. Resultados del perfil demográfico de los 304 sujetos del grupo I y los 167 del grupo II que cumplimentaron el cuestionario de percepción de ruido
| Valores | Grupo I | Grupo II | ||
|---|---|---|---|---|
| Total | % | Total | % | |
| Edad, años | ||||
| 18-30 | 55 | 18 | 31 | 19 |
| 31-40 | 62 | 20 | 26 | 16 |
| 41-50 | 54 | 18 | 30 | 18 |
| 51-60 | 46 | 15 | 39 | 23 |
| > 61 | 87 | 29 | 41 | 24 |
| Sexo | ||||
| Femenino | 180 | 59 | 118 | 71 |
| Masculino | 124 | 41 | 49 | 29 |
| Escolaridad | ||||
| Primaria | 46 | 15 | 22 | 13 |
| Secundaria | 77 | 25 | 41 | 24 |
| Preparatoria | 103 | 34 | 63 | 38 |
| Licenciatura | 67 | 22 | 36 | 21 |
| Posgrado | 7 | 2 | 5 | 3 |
| Sin estudios | 4 | 1 | 0 | 0 |
| Ocupación | ||||
| Empleado | 95 | 31 | 34 | 20 |
| Obrero | 5 | 2 | 6 | 3 |
| Campesino | 6 | 2 | 3 | 2 |
| Comerciante | 36 | 12 | 12 | 7 |
| Estudiante | 18 | 6 | 11 | 6 |
| Ama de casa | 97 | 32 | 75 | 45 |
| Jubilado | 19 | 6 | 12 | 7 |
| Desempleado | 28 | 9 | 14 | 8 |
| Participante | ||||
| Paciente | 112 | 37 | 77 | 46 |
| Acompañante | 192 | 63 | 90 | 54 |
Las respuestas sobre el cuestionario de percepción del ruido en ambos grupos indicaron que la mayoría sí percibieron el ruido; el nivel de intensidad fue moderado, no les molestaba; el origen del ruido provenía de las conversaciones de los usuarios y a la mayoría no les afectaba en sus actividades, pero a otros les impedía escuchar cuando les llamaban para su consulta; y los efectos que les producía el ruido en la mayoría desaparecían de inmediato al salir de la institución y en otros desaparecían poco a poco (Tabla 5).
Tabla 5. Resultados sobre la percepción del ruido en las salas de espera de los 304 participantes del grupo I y los 167 participantes del grupo II
| Valores | Grupo I | Grupo II | ||
|---|---|---|---|---|
| n | % | n | % | |
| Percibe el ruido | ||||
| No | 34 | 11 | 8 | 5 |
| Sí | 270 | 89 | 159 | 95 |
| Nivel de ruido | ||||
| Bajo | 81 | 27 | 44 | 26 |
| Moderado | 159 | 52 | 97 | 58 |
| Fuerte | 30 | 10 | 21 | 13 |
| No lo percibe | 34 | 11 | 5 | 3 |
| Tolera el ruido | ||||
| No le molesta | 251 | 82 | 130 | 78 |
| Le molesta poco | 28 | 9 | 26 | 16 |
| Es fuerte pero lo tolera | 24 | 8 | 6 | 4 |
| No lo soporta | 1 | 0.3 | 4 | 2 |
| Fuente de ruido | ||||
| Equipos, celulares | 19 | 6 | 21 | 13 |
| Conversaciones | 208 | 68 | 134 | 80 |
| Exterior del lugar | 49 | 16 | 7 | 4 |
| No identifica la fuente | 28 | 9 | 5 | 3 |
| El ruido le impide | ||||
| Escuchar cuando le llaman | 136 | 45 | 58 | 35 |
| Atender las indicaciones del personal | 10 | 3 | 13 | 8 |
| Concentrarse en lo que hace | 14 | 5 | 0 | 0 |
| No le impide nada | 144 | 47 | 93 | 56 |
| Al salir de la institución | ||||
| Los efectos desaparecen poco a poco | 52 | 17 | 16 | 9 |
| Los efectos permanecen unas horas | 20 | 6 | 7 | 4 |
| Los efectos permanecen todo el día | 3 | 0.9 | 6 | 3 |
| Los efectos desaparecen al salir | 229 | 75 | 138 | 83 |
Los efectos producidos por el ruido durante la estancia en las salas de espera en el grupo I fueron más diversos que en el grupo II, destacando en el grupo I ansiedad e inquietud, e irritabilidad y malestar acompañados de inquietud, mientras que en el grupo II predominaron la cefalea, el mal humor y la inquietud sola o acompañada de ansiedad e irritabilidad (Fig. 1).
Figura 1. Relación de efectos producidos por el ruido referidos por los usuarios de los grupos I y II.
Discusión
Desde 1960 se ha detectado en los hospitales un aumento del nivel de ruido de 10 dBA por arriba de lo recomendado por la OMS (65 dBA, actualmente el incremento es mayor de 15-20 dBA)23. En este estudio, en el 40% de las salas con ruido mayor del permitido el aumento fue entre 3 y 22 dB considerando el LeqA y el LeqmaxA.
La mayoría de las mediciones de ruido se han realizado en áreas internas prioritarias, de las que el 48% fueron unidades de cuidados intensivos, el 22% salas de espera de hospitales privados y el 11% salas de urgencia24. Solo algunos autores han medido los niveles de ruido en salas de espera. El promedio de ruido obtenido en las salas de pacientes ambulatorios de tres hospitales de Taiwán mostró una presión sonora entre 60.5 y 66.8 dBA25. Los promedios obtenidos en las salas del hospital de la facultad de medicina de la Universidad de Duzce fueron de 62.1 y 70.8 dBA5. En un hospital de tercer nivel de atención de Seúl, cinco salas de recepción y dos salas de espera mostraron niveles promedio de 57 y 67 dBA26. Estos resultados son semejantes a los obtenidos en este estudio, donde el ruido medido estuvo entre 58 y 68 dBA, con un promedio de sujetos en las salas durante las tres visitas realizadas para medición entre 25 y 80 sujetos, sin que hubiera relación con el ruido. Excepcionalmente, el área de terapia física con tinas Hubb presentó 73 dB por el uso de motores, permaneciendo entre dos y cinco pacientes por sesión.
La percepción del ruido y su impacto varían según factores demográficos, religiosos y la experiencia laboral25. De estos últimos existen publicaciones en las que se cuestiona al personal sanitario y los usuarios sobre los efectos del ruido, pero no describen su perfil demográfico, por lo que no es posible hacer comparaciones con los resultados del presente estudio, en el que la mayoría de los participantes fueron acompañantes de los pacientes, con una edad mayor de 51 años, de sexo femenino, con ocupación en el hogar y nivel de escolaridad de preparatoria. Este perfil se describe para los cuidadores primarios de personas con enfermedades crónicas, en este caso con problemas de discapacidad, quienes han sido estudiados y se han descrito como con repercusiones medias en su vida y mostrando como síntoma destacado el nerviosismo, incluido dentro de los efectos que el ruido produce durante su visita hospitalaria27.
En la literatura científica se han identificado efectos auditivos y no auditivos relacionados con la exposición al ruido. Entre los no auditivos se encuentran la molestia, manifestada como insatisfacción, decepción, nerviosismo, desesperación, ansiedad, irritabilidad, agresividad e ira, entre otras, y otros menos objetivos como perturbaciones del sueño, estrés y dolor de cabeza28,29. En el presente estudio, los efectos referidos por los usuarios participantes son semejantes a los mencionados, destacando por su frecuencia la ansiedad y la inquietud, así como el dolor de cabeza.
En relación con la percepción del ruido, la mayoría refirieron percibirlo, siendo este de tipo moderado, no molestarles o molestarles un poco, impidiéndoles escuchar cuando les llaman desde los consultorios, y que la fuente de ruido fueron las conversaciones de los usuarios. Esto último también es referido por otros autores, que encuentran que el 51% del personal de salud y el 70% de los pacientes señalan a las conversaciones como fuente principal del ruido25. Finalmente, los efectos producidos por el ruido desaparecen al salir de la institución en la mayoría de los usuarios, y en algunos desaparecen poco a poco.
Conclusiones
La presión sonora en las salas de espera y de terapia rebasan los niveles para el ruido hospitalario establecidos por la OMS y la US EPA, se han ido incrementando desde 1960 y son semejantes a los referidos para salas de espera, recepciones y salas de urgencia de hospitales de tercer nivel, con un incremento entre 3 y 22 dB resultado del promedio del LAeqT y el Leqmax. En este estudio, el 40% de las salas evaluadas tuvieron unos valores por arriba de los 65 dBA permitidos por la OMS.
El ruido ambiental se genera independientemente del número de sujetos reunidos en las salas, y el ruido es menor si la sala tiene poca comunicación a los pasillos exteriores.
El perfil sociodemográfico de los participantes en la encuesta corresponde al descrito para cuidadores primarios. El ruido emana de las conversaciones de los pacientes y los acompañantes, como se describe en la literatura, y les dificulta escuchar cuando les llaman a consulta.
Los efectos que les produce el ruido incluyen ansiedad, inquietud y dolor de cabeza, referidos como molestia en la literatura, y desaparecen al salir de la institución.
Existen diversos métodos para disminuir el ruido. En este caso, en las salas de espera podrían usarse tarjetas inteligentes que registraran la asistencia del usuario en una máquina inteligente, y esta devolvería un número que luego aparecería en un pizarrón junto con el del consultorio donde será atendido. Los consultorios tendrían el software para completar el momento de atender al paciente, y todo esto disminuiría el ruido al menos en el registro y la atención. Asimismo, el médico puede registrar la siguiente cita en la tarjeta del usuario.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales, historias clínicas ni muestras biológicas humanas, por lo que no requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no se utilizó ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción ni la creación de contenido de este manuscrito.
