Introducción
La donación de órganos y tejidos es una estrategia terapéutica fundamental para el manejo de enfermedades crónicas en etapa avanzada. Esto es más relevante especialmente en pacientes con insuficiencia renal terminal. La insuficiencia renal se define como un filtrado glomerular menor de 15 mil/min/m2, con impacto grande en la supervivencia y la calidad de vida1.
La hemodiálisis es la terapia de sustitución renal más empleada nacionalmente en pacientes con enfermedad renal crónica, la cual representa un problema de salud pública creciente. La definición actual de la enfermedad renal crónica de la Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) es «anomalías en la estructura o función renal durante un mínimo 3 meses, con complicaciones en la salud; se clasifica según la causa, la tasa de filtración glomerular y la categoría de albuminuria»1. Es el resultado de la pérdida de nefronas funcionales, que genera así un círculo vicioso al generar más daño al riñón1. Difícilmente esta enfermedad tiene una aparición independiente y abrupta. En la mayoría de los casos es secundaria por diabetes (donde el exceso de glucosa daña a las arterias propias del riñón), y por hipertensión arterial sistémica, endureciendo las mismas arterias1,1. Se la denomina «la enfermedad silenciosa», ya que inicialmente es asintomática, pero ocasiona daño imperceptible al organismo del paciente. Este daño se manifestará cuando el organismo ya no pueda compensar el daño renal: un paciente con enfermedad renal crónica estadio 5 presenta una pérdida del 85 al 90% de la función renal normal1. Esto provoca la acumulación de toxinas no depuradas ni excretadas, que generan complicaciones que requieren terapia de sustitución renal, frecuentemente en forma permanente1.
Se estima que 13.5 millones de mexicanos padecen algún grado de enfermedad renal crónica, 210,000 se encuentran en etapa terminal y requieren terapia de sustitución1. Los pacientes inscritos en protocolo de trasplante renal cadavérico son una población clínica compleja por todas las comorbilidades, la dependencia al tratamiento y las expectativas de mejoría funcional ante el trasplante.
La postura ante la donación de órganos y tejidos es un constructo multidimensional dependiente de factores sociodemográficos, culturales, religiosos, informativos y emocionales que condicionan la disposición individual ante esta alternativa terapéutica moderna1.
En México, la limitada disponibilidad de donantes vuelve restringido el acceso oportuno al trasplante renal1; las listas de espera son prolongadas y la morbimortalidad mayor en estos pacientes. A nivel nacional se mantiene una tasa de donación cadavérica aproximadamente de 4.5 a 5 donantes por cada millón de habitantes, que es significativamente baja en comparación con otros países. Esto origina una brecha entre los crecientes 18,869 pacientes receptores en lista de espera y los cinco donadores por millón de habitantes (1:200 mil)1,1.
El conocimiento de la postura ante la donación en pacientes que califican como candidatos a trasplante renal permite identificar barreras actitudinales, creencias erróneas y áreas susceptibles de intervención mediante estrategias institucionales educativas.
El objetivo de este estudio es identificar la postura ante la donación de órganos y tejidos en pacientes en hemodiálisis y protocolo de trasplante renal cadavérico de un hospital terciario del Instituto Mexicano del Seguro Social en Puebla, México.
Material y métodos
Se realizó un estudio observacional, transversal y descriptivo, para identificar la postura ante la donación de órganos y tejidos en pacientes portadores de enfermedad renal crónica en protocolo de trasplante renal cadavérico. Se llevó a cabo en el servicio de consulta externa de nefrología de un hospital terciario en Puebla, México, del Instituto Mexicano del Seguro Social.
La población de estudio se integra por pacientes adultos diagnosticados con enfermedad renal crónica en estadio 5 de la clasificación KDIGO1. Se incluyeron pacientes de ambos sexos, mayores de 18 años, en programa de hemodiálisis por al menos 3 meses, registrados en el Sistema Informático del Registro Nacional de Trasplantes, quienes firmaron consentimiento informado. Se excluyeron pacientes con deterioro cognitivo documentado, enfermedades psiquiátricas, que no supieran leer y escribir, y aquellos con condición clínica inestable al momento de la aplicación. Se eliminaron del análisis los cuestionarios incompletos.
El muestreo fue de tipo no probabilístico por conveniencia, incluyendo a todos los pacientes que cumplieron criterios de selección, Se les aplicó directamente del instrumento Factores que Influyen en la Donación de Órganos (FIDO)1, previamente validado y adecuado al medio poblacional mexicano. Este cuestionario evalúa la postura ante la donación de órganos y tejidos mediante dimensiones relacionadas con conocimientos, actitudes, creencias, disposición personal y percepción del proceso de donación.
La aplicación del cuestionario se efectuó individualmente, en un espacio físico que garantizó la privacidad, durante el turno vespertino de la consulta de seguimiento de nefrología. Previo a la aplicación se explicó a cada participante el objetivo del estudio, el carácter voluntario de su participación y la confidencialidad del manejo de la información recolectada.
Las variables sociodemográficas incluyeron edad, sexo, estado civil, nivel educativo, ocupación y tiempo en terapia de sustitución renal con hemodiálisis.
Las variables clínicas consideradas fueron el tiempo de evolución de la enfermedad renal crónica, el tiempo en protocolo de trasplante renal y la presencia de comorbilidades asociadas. La postura ante la donación de órganos y tejidos fue evaluada de acuerdo con los puntajes obtenidos en el instrumento FIDO.
El análisis estadístico se llevó a cabo mediante estadística descriptiva, empleando medidas de tendencia central y dispersión para variables cuantitativas, así como frecuencias y porcentajes para variables cualitativas.
El nivel de significancia estadística se estableció con un valor de p menor a 0.05 considerándose estadísticamente significativo. El procesamiento y el análisis de los datos se realizaron con el programa SPSS cv.25 para IBM.
El estudio fue aprobado por el Comité Local de Investigación en Salud número 2101, cumpliendo con los lineamientos éticos y normativos vigentes para investigación en seres humanos. La investigación se desarrolló conforme a los principios de la Declaración de Helsinki y a la normatividad nacional aplicable en materia de investigación en salud. La confidencialidad de la información se garantizó mediante el uso de códigos alfanuméricos, el resguardo de la base de datos y el acceso restringido exclusivamente a los investigadores responsables y asociados. Todos los participantes firmaron un consentimiento informado por escrito previo a su inclusión en el estudio, y autorizaron el uso de la información con fines estadísticos y exclusivamente científicos.
Resultados
Se incluyeron 40 pacientes en protocolo de trasplante renal cadavérico en terapia de sustitución renal (hemodiálisis).
La distribución por sexo mostró predominio femenino con 23 participantes (57.5%), mientras que 17 pacientes correspondieron al sexo masculino (42.5%) (Tabla 1).
Tabla 1. Resultados sociodemográficos
| Resultados sociodemográficos | Participantes | % |
|---|---|---|
| Género Masculino Femenino | 1723 | 57.542.5 |
| Ocupación Ama de casa Empleado no gubernamental Trabajador independiente Jubilado Desempleado | 214915 | 52.51022.52.512.5 |
| Religión Católica Cristiana Ninguna | 3262 | 80155 |
| Estado civil Soltero Casado Viudo | 17146 | 42.53515 |
| Ingreso mensual < $4,500 $ 4,500 a $ 9,000 $ 9,000 a $ 18,000 $ 18,000 a $ 45,000 Sin ingreso fijo Negados a contestar | 3272143 | 7.567.512.56.25107.5 |
| Escolaridad Primaria Incompleta Completa Secundaria Bachillerato Carrera técnica Licenciatura Otro | 68143621 | 1520357.51552.5 |
La edad de los participantes tuvo una media de 44 años, una mediana de 46 años y un rango comprendido entre 29 y 62 años. Todos los pacientes encuestados reportaron nacionalidad mexicana. Respecto a la ocupación, predominó el grupo de amas de casa con 21 pacientes (52.5%), seguido por trabajadores independientes (9, 22.5%) y desempleados (5, 12.5%). El área laboral más frecuente correspondió al sector de servicios con 7 participantes (43.75%), seguido por construcción (3, 18.75%), transporte (2, 12.5%) y otras áreas con menor representación. El ingreso mensual predominante fue de $4,500 a $9,000 (27 pacientes, 67.5%).
La religión católica fue la más frecuente (32 casos, 80%), seguida por la cristiana (6, 15%) y ausencia de creencias religiosas en 2 (5%). El estado civil con mayor frecuencia fue soltero/a (17, 42.5%), seguido de casado/a (14, 35%) y viudo/a (6, 15%).
Respecto al número de dependientes económicos, la mayoría de los participantes reportó tres personas a su cargo (47.5%), seguida por cuatro o más dependientes en el 27.5% de los casos.
El nivel de escolaridad predominante fue secundaria, en 14 pacientes (35%), seguido por primaria completa en ocho casos (20%) y primaria incompleta en seis participantes (15%).
El conocimiento sobre la donación de órganos y tejidos se clasificó principalmente como nivel medio en 28 pacientes (70%), mientras que nueve participantes (22.5%) presentaron nivel bajo.
En relación con la postura ante la donación de órganos y tejidos, la totalidad de los participantes manifestó estar a favor de la donación, sin registrarse posturas neutrales o en contra (Tabla 2).
Tabla 2. Postura de donación
| Postura de donación | Personas | % |
|---|---|---|
| Conocimiento de la donación Alto Medio Bajo | 3289 | 7.57022.5 |
| Postura ante la donación A favor | 40 | 100 |
| Disposición a donar Sí No | 1723 | 42.557.5 |
No obstante, al evaluar la disposición personal para donar órganos y tejidos, 23 pacientes (57.5%) manifestaron no estar dispuestos a hacerlo, frente a 17 participantes (42.5%) que sí expresaron disposición.
Discusión
Los hallazgos de esta investigación, muestran una postura unánimemente positiva hacia la donación de órganos y tejidos en pacientes bajo hemodiálisis, resultado consistente con reportes previos en poblaciones candidatas a trasplante renal1.
El análisis de las características sociodemográficas de la población estudiada muestra que los pacientes en protocolo de trasplante renal cadavérico en terapia de sustitución renal (hemodiálisis) derechohabientes de un hospital terciario en Puebla, México, corresponden principalmente a adultos de mediana edad predominantes de sexo femenino, con un nivel educativo básico a medio, concentrado en primaria y secundaria. De igual manera, se identificó que una proporción considerable desempeña labores no formales o del hogar, con ingresos mensuales que van de bajos a moderados, lo que refleja un contexto socioeconómico vulnerable que podría influir en el acceso a la información y en la toma de decisiones relacionadas con la salud.
La enfermedad renal crónica afecta primariamente a la población económicamente activa, lo que produce una fuerte carga social, familiar e institucional asociada a la dependencia terapéutica prolongada, la disminución para desempeñarse, el impacto en calidad de vida y la reestructuración de las redes de apoyo1,1. Para los pacientes en tratamiento de hemodiálisis, la autopercepción y muerte puede estar influenciada por el continuo contacto con procedimientos invasivos, la dependencia terapéutica prolongada y la carga emocional relacionada con las enfermedades crónicas.
El bajo a medio nivel educativo detectado en la mayoría de los participantes ha sido identificado como un factor asociado a limitaciones en el acceso a información sanitaria, lo que afecta la comprensión del proceso formal de donación de órganos y tejidos1,1. El nivel medio y bajo de conocimiento identificado en una proporción considerable de participantes sugiere que la información recibida es insuficiente o fragmentada, limitando la transición de una actitud favorable hacia una disposición efectiva1,1.
La vulnerabilidad socioeconómica en la población analizada puede ser un obstáculo suplementario, debido a la accesibilidad limitada a educación e información sobre donación de órganos, y condiciona las prioridades inmediatas1.
Todos los pacientes manifestaron una postura favorable hacia el trasplante de órganos, y cada participante está en lista de espera para recibir un trasplante renal. Sin embargo, más del 50% manifestó no estar dispuesto a donar, evidenciando una discrepancia entre una actitud general y la decisión personal, ya documentada por Rios et al.1. Esta discrepancia pone de manifiesto la posible influencia de factores adicionales como nivel de información, creencias personales, religiosas o culturales, e inseguridad o desconocimiento respecto al proceso de donación. Este fenómeno se vincula más a factores culturales, miedos asociados al proceso médico y desconfianza institucional que a una resistencia ideológica frente a la donación1.
La donación no fue rechazada a pesar de la afiliación religiosa predominante (80% católica), acorde con la posición oficial de otras religiones, que consideran la donación un acto solidario y éticamente aceptable1,1. También persisten temores asociados con la muerte, el cuerpo y el consentimiento de la familia1.
Independientemente de las comorbilidades y complicaciones clínicas, los pacientes en hemodiálisis mantienen una rutina desgastante de 4 horas de sesión tres veces por semana. Esto les genera una fatiga física y desgaste emocional, tanto personal como familiar. Desarrollan psicológicamente una relación de vulnerabilidad y dependencia con el sistema de salud, que «no le ha cumplido» con el trasplante. Esto disminuye su disposición a colaborar en ese mismo sistema, y consecuentemente su determinación de donar.
Estos pacientes se encuentran en un estado de evitación de la muerte, esperando la salvación por un trasplante cadavérico. Por lo tanto, el enfrentar su voluntad como donador cadavérico, equivale a aceptar la posibilidad de fallecer antes de recibir el trasplante. Además, existe la creencia de tener un cuerpo dañado, desgastado o contaminado, por lo que se autodescartan como posibles donadores, y evitan así que sus cuerpos cursen con más intervenciones quirúrgicas1.
Ante la evidente brecha entre la demanda de órganos y la disposición a proveerlos dentro del mismo grupo de riesgo, se vuelve imperativo profundizar en la dimensión subjetiva del paciente. Es necesario desentrañar las motivaciones, miedos y percepciones que moldean su voluntad. El hecho de la donación de órganos y tejidos requiere de la construcción de una cultura para tal efecto. Los resultados obtenidos en este estudio confirman la necesidad de intervenciones educativas enfocadas a población general y grupos específicos, que aborden temas legales, emocionales y médicos del procedimiento de donación1,1. Estas intervenciones deben ser específicas, modificadas para el nivel educativo de los pacientes y llevadas a cabo de modo sistemático durante el seguimiento clínico en los servicios de hemodiálisis1.
La donación de órganos no es únicamente un acto clínico; representa un gesto de solidaridad que exige confianza, comprensión y seguridad1. En poblaciones vulnerables, como los pacientes en hemodiálisis, estas condiciones no siempre están garantizadas. Por ello, promover la donación implica ir más allá de difundir información técnica: requiere construir diálogo, empatía y credibilidad en el sistema de salud, así como generar espacios donde los pacientes puedan expresar sus dudas, temores y valores sin ser juzgados.
Aunque los resultados proporcionan información importante para el contexto institucional1, la limitación principal del estudio fue el diseño transversal y el tamaño de la muestra, que no facilitan establecer relaciones determinantes para el contexto institucional.
A pesar de estas limitaciones, los resultados permiten identificar áreas clave de oportunidad para fortalecer la cultura de la donación de órganos en pacientes candidatos a trasplante renal dentro del sistema de salud1,1.
Conclusión
Los pacientes en hemodiálisis en protocolo de trasplante renal cadavérico de un hospital terciario en Puebla, México, aunque presentan una postura favorable hacia la donación de órganos y tejidos, no se muestran consistentemente en disposición personal para donar. Esta discrepancia expone la influencia de factores culturales, informativos, emocionales y socioeconómicos en la toma de decisiones. El nivel de conocimiento medio y bajo identifica áreas de oportunidad para fortalecer la educación sanitaria. La implementación de estrategias educativas continuas, culturalmente sensibles y centradas en el paciente dentro de los servicios de hemodiálisis podría favorecer decisiones informadas, incrementar la disposición efectiva hacia la donación y contribuir al fortalecimiento institucional de la cultura de donación.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
J. Loría-Castellanos es miembro del comité editorial de la revista Anales Médicos. Los demás autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. Los autores han seguido los protocolos de su centro sanitario/institución para acceder a los datos de las historias clínicas. Se ha obtenido el consentimiento informado de los pacientes y se cuenta con la aprobación del Comité de Ética. Se han seguido las recomendaciones de las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no se utilizó ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción ni la creación de contenido de este manuscrito.
