Introducción
El entorno quirúrgico es uno de los espacios hospitalarios con mayor demanda energética y generación de residuos. Si bien la cirugía es pilar de la medicina moderna, su expansión ha revelado una tensión crítica entre la seguridad del paciente, la eficiencia operativa y la sostenibilidad ambiental. En este escenario, la evaluación preoperatoria y el uso de pruebas diagnósticas deben analizarse no solo por su utilidad clínica, sino por su impacto logístico y ecológico, especialmente ante la persistencia de intervenciones de bajo valor1–3.
El uso excesivo de pruebas preoperatorias, el cual se define como la solicitud rutinaria de estudios sin justificación individualizada, constituye un punto de inflexión en esta discusión1. No solo representa un gasto económico, sino que desencadena una reacción en cadena de consumo de reactivos, energía y generación de residuos químicos y plásticos; este fenómeno se integra a una cadena de suministros de alta intensidad material que abarca desde empaques y fármacos hasta gases anestésicos y textiles, cuya gestión final representa un desafío sanitario y operativo mayúsculo3–5.
En México, la gestión de estos desechos está estrictamente regulada por la NOM-087-ECOL-SSA1-2002. Sin embargo, la literatura sugiere que el problema no radica exclusivamente en el manejo de residuos biológico-infecciosos, sino en la deficiente segregación y la sobreutilización diagnóstica. El sector salud global contribuye con el 1 al 5% al impacto ambiental total del planeta; en el quirófano, esta carga es exacerbada por la clasificación inadecuada de basura común como biopeligrosa y el desperdicio de insumos abiertos, pero no utilizados1,4,6.
Ante este panorama, el concepto de «quirófano sustentable», así como el enfoque de economía circular emergen como prioridades éticas y ambientales en el contexto mexicano. Estrategias como la anestesia de bajo flujo, el reprocesamiento de insumos y el uso racional de medicamentos proponen una transición del modelo lineal de «usar y desechar» hacia uno de eficiencia y aprovechamiento responsable. No obstante, persiste una brecha importante entre la evidencia internacional y su aplicación en los hospitales de México. Mientras los marcos normativos actuales se limitan a la seguridad del residuo, la sostenibilidad quirúrgica de forma integral requiere abordar dimensiones organizacionales como la educación del personal y la evaluación continua de los procesos hospitalarios2,3,6.
Muchas de estas intervenciones no dependen de infraestructura costosa, sino de un cambio en la cultura institucional y en la toma de decisiones clínicas7,8. Por ello, el objetivo de esta revisión es sintetizar la evidencia sobre gestión ambiental en áreas quirúrgicas, con énfasis en el impacto del uso excesivo de pruebas preoperatorias, la generación de residuos y estrategias de sostenibilidad aplicables al sistema de salud mexicano2,6,7.
El valor de esta revisión radica en integrar evidencia internacional y nacional dispersa para identificar rutas de implementación progresiva en hospitales mexicanos, considerando no solo la disposición final del residuo, sino también la reducción de insumos, la segregación adecuada, la capacitación del personal y la incorporación gradual de estrategias de economía circular9,10.
Material y métodos
Diseño del estudio
Se realizó una revisión narrativa de la literatura con enfoque documental y descriptivo. Este diseño permite integrar evidencia heterogénea, incluyendo artículos originales, revisiones sistemáticas, editoriales, documentos institucionales y normativa vigente. A partir de esta aproximación, se buscó desarrollar una síntesis crítica sobre la sostenibilidad en áreas quirúrgicas y la gestión ambiental en el contexto hospitalario mexicano.
Estrategia de búsqueda y selección de fuentes de información
Se realizó una búsqueda dirigida de la literatura en bases de datos científicas y repositorios institucionales, incluyendo PubMed, SciELO y Google Scholar. Para ello, se utilizaron términos MeSH/DeCS y palabras clave en español e inglés, combinados mediante operadores booleanos, con la siguiente estrategia general: (medical waste management OR surgical waste) AND (sustainability OR circular economy) AND (Mexico). La ventana de observación se delimitó de 2013 a 2026, con el propósito de integrar evidencia histórica relevante y literatura reciente. Se priorizó la inclusión de metaanálisis, revisiones sistemáticas, artículos de revisión, estudios originales y documentos normativos publicados dentro del periodo de búsqueda, a fin de garantizar la actualidad, pertinencia y aplicabilidad de la información relacionada con la gestión sustentable de residuos médicos y quirúrgicos en el contexto mexicano, sin excluir documentos previos que aportan datos cuantitativos relevantes y normativas aún vigentes.
De igual manera, se incluyó literatura internacional con datos cuantitativos, modelos de comparación y estrategias de implementación potencialmente adaptables al sistema mexicano.
Se excluyeron aquellos escritos no relacionados con el sector sanitario, documentos centrados exclusivamente en residuos sólidos municipales, publicaciones duplicadas, textos sin metodología verificable o documentos sin aplicabilidad técnica al objetivo de la revisión.
Extracción y análisis de la información
La evidencia seleccionada se analizó de forma cualitativa y se organizó en cuatro ejes temáticos: contexto clínico y operativo, impacto ambiental, marco normativo y gestión, así como sostenibilidad y economía circular. El primer eje integró información relacionada con intervenciones de bajo valor, consumo de insumos y generación de residuos en quirófano. El segundo abordó la huella ecológica del sector salud, las emisiones asociadas y el impacto de la cadena de suministro sanitaria. El tercer eje se centró en el cumplimiento de la NOM-087-ECOL-SSA1-2002 y en los procesos de segregación, manejo y disposición de residuos. Finalmente, el cuarto eje incluyó estrategias de reducción, reprocesamiento, innovación tecnológica y propuestas de adaptación local.
El análisis final integró una comparación entre la evidencia global y las barreras presentes en México, con el objetivo de formular recomendaciones prácticas y viables para hospitales públicos y privados.
Resultados
Durante el proceso de búsqueda se evaluaron 21 documentos potencialmente relevantes. De estos, cinco se excluyeron tras aplicar los criterios de exclusión establecidos.
Se incluyeron 16 documentos, dentro de los cuales tres corresponden a Normas Oficiales Mexicanas y 13 artículos científicos y documentos académicos. En cuanto a los ejes temáticos analizados, un artículo se utilizó para abordar el tema de sobreutilización diagnóstica en el preoperatorio e impacto ambiental; tres se enfocaron en generación y clasificación de residuos hospitalarios; cuatro analizaron el impacto ambiental generado por el ambiente médico; cuatro abordaron temas de estrategias de economía circular en hospitales y dos trataron temas relacionados con gestión ambiental hospitalaria. Cabe destacar que el artículo Quirófano sustentable3 aportó información útil para cuatro de los temas mencionados, mientras que la referencia What a waste! The impact of unused surgical supplies in hand surgery and how we can improve4 se utilizó tanto en el apartado de gestión ambiental en áreas quirúrgicas, como en el de generación y clasificación de residuos hospitalarios. Asimismo, para la comparación de modelos internacionales se utilizaron dos documentos internacionales, entre ellos Reducing waste in the critical care setting10 y Smart waste bin monitoring using IoT for sustainable biomedical waste management5.
Sobreutilización diagnóstica en el preoperatorio
Es de gran importancia destacar el hecho de que la preparación excesiva en el periodo preoperatorio no solo genera un incremento de los costos hospitalarios, sino que también genera un impacto negativo ambiental.
De acuerdo con un estudio publicado en Healthcare2 sobre el manejo sustentable de residuos hospitalarios y desperdicio en el quirófano, un elemento que fue muy importante destacar fue el preoperatorio, puesto que se considera como una de las principales fuentes de generación de residuos dentro del entorno quirúrgico2.
Los autores hicieron énfasis en esta fase, ya que se calculó que aproximadamente más del 80% de los residuos se generan antes de que el paciente ingrese a un quirófano, esto a causa de la apertura anticipada de materiales estériles, empaques y material desechable2.
Este hallazgo no se limita al uso de pruebas diagnósticas, sino que refleja una dinámica mucho más amplia sobre preparación preoperatoria, en la cual se evidencia el uso inadecuado de recursos médicos, ya que en muchos casos se desechan materiales e insumos que no fueron requeridos.
Generación y clasificación de residuos hospitalarios
La correcta clasificación de los residuos hospitalarios es de vital importancia para evitar daños colaterales, especialmente aquellos generados directamente hacia el medio ambiente y la salud pública. Una clasificación errónea puede generar contaminación cruzada e incrementar el volumen de residuos considerados peligrosos. De acuerdo con el artículo Gestión de Residuos Hospitalarios, puede clasificarse en varias categorías, entre ellas residuos infecciosos, cortopunzantes, químicos, farmacéuticos y biológicos derivados de intervenciones quirúrgicas3.
La incorrecta separación de este tipo de productos, particularmente hablando de los residuos biológico-infecciosos, representa una de las principales causas del aumento del impacto ambiental, ya que varios productos han sido incinerados aun cuando no son de carácter infeccioso. Esta práctica incrementa innecesariamente la cantidad de productos incinerados, de manera que contribuye al aumento de emisiones contaminantes y gases que afectan la calidad del aire, generando consigo no solo un impacto ambiental, sino también posibles afectaciones a la salud pública7.
Un estudio realizado en EE.UU. con base en un gran número de pruebas estadísticas como la prueba de rango-suma de Wilcoxon y la regresión lineal, ha evidenciado que más de 981 artículos como gasas, esponjas y cuchillas, se desperdiciaron al ser abiertas durante procesos quirúrgicos sin llegar a utilizarse, lo que representa una problemática respecto al incremento de generación de residuos4.
Impacto ambiental
La evidencia internacional revisada muestra que las áreas quirúrgicas concentran una proporción relevante en los residuos hospitalarios, especialmente por el uso intensivo de insumos desechables, empaques estériles, medicamentos, textiles y recursos energéticos1–4.
En particular, la revisión realizada por Cirstea et al.2, la cual se desarrolla desde un contexto europeo con énfasis en unidades quirúrgicas rumanas, reporta que los quirófanos pueden generar aproximadamente 2,300 kg de basura cada año, lo cual en el contexto internacional equivale al 30% del total de residuos hospitalarios.
Asimismo, al evaluar la literatura se ha comprobado que el 85% de los residuos generados por actividades sanitarias corresponde a materiales no peligrosos, comparables con residuos comunes. En contraste, cerca del 15% pertenece a residuos que requieren un manejo especial, como aquellos de origen infeccioso, tóxico, químico o radiactivo2.
En México, la literatura sobre sostenibilidad quirúrgica ha comenzado a desarrollarse mediante recomendaciones, reflexiones a la normativa existente y propuestas de implementación adaptadas al contexto nacional. Sin embargo, aún son limitados los estudios nacionales que recopilen datos a largo plazo sobre el impacto de estas implementaciones. Esta brecha es una invitación al sistema de salud a tomar en cuenta estas recomendaciones, ya que la evidencia internacional escrita en español, ha mostrado que incluso prácticas rutinarias dentro del quirófano representan un consumo ambiental considerable3,8,10. Un ejemplo de ello es un estudio observacional sobre lavado quirúrgico de manos en el cual se reportó un promedio de 19.44 litros de agua utilizados para este lavado, de los cuales más del 85% correspondió a agua desperdiciada que no entró en contacto con la piel del personal quirúrgico; lo que refuerza la necesidad de promover el uso racional de recursos en áreas quirúrgicas, sin comprometer las medidas de asepsia y antisepsia del paciente11,12.
Estrategias de economía circular en hospitales
Uno de los enfoques identificados en la literatura revisada es el plasmado en el artículo titulado Quirófano sustentable3, el cual plantea la reducción, reutilización y reciclaje de insumos quirúrgicos como un posible enfoque inicial para disminuir el impacto ambiental hospitalario. Para ello, se inicia identificando y clasificando como reciclables diversos insumos de uso frecuente, como soluciones intravenosas, bolsas de soluciones, mascarillas de oxígeno, circuitos de ventilación, viales de vidrio y empaques de medicamentos hechos mayoritariamente de cartón3.
Junto con la identificación y clasificación de material potencialmente reciclable, se requiere destinar tiempo y recursos a la capacitación y educación continua del equipo quirúrgico, así como del personal médico que rote por esta área. Estas medidas dependen del liderazgo institucional para promover un cambio de mentalidad y de cultura en cuanto a la percepción, separación y manejo de los desechos quirúrgicos. Este enfoque se relaciona con una visión transdisciplinar descrita en la literatura, integrando la práctica médica, investigación, innovación y el uso eficiente de recursos3,8.
Otra línea de implementación se relaciona con la reducción del consumo de recursos clínicos y energéticos, particularmente en el área de anestesia. La literatura señala alternativas como anestesia de bajo flujo, uso de tecnologías de captura y la recuperación y purificación de agentes halogenados, con el objetivo de disminuir su liberación directamente al medio ambiente3.
Asimismo se han propuesto diversas estrategias para reducir la generación de desechos mediante esquemas de dosificación individualizada. En México, este tipo de medidas debe analizarse conforme a la NOM-249-SSA1-2010, titulada Mezclas estériles: nutricionales y medicamentosas, e instalaciones para su preparación, así como sus modificaciones publicadas en el Diario Oficial de la Federación en 202313.
Para futuras investigaciones, es importante tomar en cuenta el proyecto de norma PROY-NOM-249-SSA1-2025, ya que representa una actualización a la normativa en materia de mezclas estériles14.
Gestión ambiental en áreas quirúrgicas
La literatura revisada identifica diversas estrategias de gestión ambiental en áreas quirúrgicas, enfocadas principalmente en el uso racional de insumos, así como el uso de recursos como agua y productos químicos destinados a la desinfección de áreas quirúrgicas. En este sentido, se hace mención de que el personal médico debe reconocer en qué procedimiento es realmente necesario el uso de ciertos materiales y sustancias con el fin de disminuir el consumo excesivo de recursos y prevenir problemáticas ambientales y de desabasto2.
Entre las diferentes estrategias se encuentra el uso de green packs descritos por Robert van Demark en Nueva York, estos consisten en incluir únicamente el material necesario para los procedimientos quirúrgicos. Esta medida se complementa con mantener una tarjeta integrada en la rutina donde el cirujano realizará una evaluación del material que no se usa normalmente en ese tipo de cirugías4.
El autor estima que si aproximadamente 2,000 cirujanos de mano realizaran 100 casos «verdes» al año, habría un ahorro a nivel nacional de 2.13 millones de dólares y una disminución de 506 toneladas de residuos4. Es importante mencionar que para realizar esta estimación fue esencial establecer una buena comunicación con los equipos quirúrgicos sobre los suministros necesarios, así como la ubicación de los posibles productos de su selección, reduciendo la apertura de los paquetes quirúrgicos estandarizados.
Otra de las estrategias descritas es el uso de instrumental quirúrgico reutilizable y, cuando no sea posible, evaluar el reprocesamiento de dispositivos de un solo uso mediante empresas externas, donde los materiales son desmantelados, limpiados, esterilizados y reincorporados bajo estrictos criterios de seguridad4.
Comparación con modelos internacionales
En otros contextos hospitalarios, la reducción de los residuos no se presenta únicamente como un abordaje centrado en su eliminación, sino desde cambios concretos en la forma en que el personal utiliza, clasifica y registra insumos11,12. La gestión ambiental puede iniciar con intervenciones relativamente simples, como ajustar los materiales disponibles en cada procedimiento y mejorar la separación de residuos desde el área donde se generan4,7,10.
El modelo reportado que obtuvo buenos resultados con respecto a concientización sobre el uso innecesario de ciertos recursos fue el implementado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro de Ciencias de la Salud de Londres-Hospital Universitario ubicado en Canadá. Esta intervención usó carteles digitales, carros destinados a evidenciar desperdicio de insumos y folletos informativos, con el objetivo de que el personal identificara la gran cantidad de insumos usados diariamente y reconociera cuáles podrían evitarse. De acuerdo con los autores, esta estrategia favoreció la concientización del personal y permitió orientar cambios conductuales para disminuir el uso innecesario de recursos10.
En hospitales ubicados en el noroeste de Nigeria se ha implementado el uso de herramientas tecnológicas basadas en el IoT (Internet of Things), las cuales, mediante sensores, software y conexión a la red, permiten mantener un registro de los insumos biomédicos utilizados. Estas herramientas permiten registrar la categorización de los materiales, identificar la capacidad de los contenedores donde son almacenados y generar alertas cuando algún residuo ha sido clasificado de manera errónea. De esta forma contribuyen a mejorar la trazabilidad digital y con ello reducir diversas complicaciones ambientales asociadas con la gestión inadecuada de residuos hospitalarios5.
Discusión
La evidencia revisada muestra que la sostenibilidad quirúrgica no puede entenderse únicamente como un problema de disposición final de residuos, sino como el resultado de una cadena clínica y operativa que inicia desde la indicación médica, continúa con el consumo de insumos y termina en la segregación, tratamiento y eliminación de desechos. En este sentido, los hallazgos coinciden en que las áreas quirúrgicas concentran una proporción relevante de la generación de residuos hospitalarios, con un consumo energético superior al de otras áreas y un uso intensivo de material desechable, empaques, textiles, medicamentos y gases anestésicos1–4. Además, los estudios sobre desperdicio de insumos abiertos pero no utilizados evidencian que parte del impacto ambiental no deriva de la atención indispensable, sino de procesos poco optimizados, como paquetes quirúrgicos sobredimensionados, tarjetas de preferencia no actualizadas y clasificación inadecuada de residuos4,10.
Desde esta perspectiva, la sostenibilidad no debe interpretarse como una reducción indiscriminada de recursos, sino como una estrategia de valor: usar lo necesario, en el momento correcto y con justificación clara. Esto es especialmente relevante en las prácticas diagnósticas preoperatorias de bajo valor, ya que la solicitud rutinaria de estudios sin indicación individualizada puede generar costos, consumo de reactivos, uso de energía, residuos químicos y mayor carga logística sin necesariamente modificar la conducta perioperatoria. A nivel ambiental, el sector salud tiene una huella significativa que incluye emisiones, contaminantes atmosféricos, uso de agua y cadenas de suministro complejas1. Por ello, la discusión debe desplazarse de un mejor manejo de la basura hacia producir menos residuos y evitar la producción de estos, sin comprometer la seguridad del paciente ni la calidad de la atención.
En el contexto mexicano, la NOM-087-ECOL-SSA1-2002 constituye el principal marco regulatorio para la clasificación y manejo de residuos peligrosos biológico-infecciosos, al establecer lineamientos para identificación, separación, envasado, almacenamiento, recolección, transporte, tratamiento y disposición final13. Sin embargo, esta norma aborda principalmente la seguridad sanitaria y ambiental de residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI), mientras que la sostenibilidad quirúrgica exige una visión más amplia que incluya reducción de insumos innecesarios, economía circular, capacitación continua y evaluación de procesos. La literatura mexicana reciente ya reconoce la necesidad de avanzar hacia quirófanos sustentables mediante anestesia de bajo flujo, captura de gases anestésicos, reducción de residuos, reciclaje, reutilización y reprocesamiento seguro y normativamente viable3. Asimismo, la economía circular en el sector público mexicano se plantea como una oportunidad para vincular salud, innovación, eficiencia y sostenibilidad8.
A partir de estos hallazgos, una intervención realista para el sistema hospitalario mexicano debería estructurarse en cuatro componentes. Primero, capacitación periódica del personal quirúrgico, anestésico, de enfermería, limpieza y gestión hospitalaria en separación y clasificación correcta de los residuos hospitalarios, así como el uso racional de insumos. Segundo, revisión sistemática de procesos quirúrgicos, incluyendo actualización de paquetes quirúrgicos, tarjetas de preferencia e inventarios para disminuir material abierto pero no utilizado. Tercero, incorporación de indicadores básicos de seguimiento, como volumen de residuos por procedimiento, porcentaje de residuos correctamente segregados, insumos desperdiciados y costos asociados. Cuarto, fortalecimiento gradual de estrategias de economía circular, como reciclaje de materiales no contaminados, reprocesamiento regulado, digitalización de trazabilidad e incorporación de tecnologías como IoT o clasificación automatizada cuando exista capacidad institucional5,9,14–16.
La principal ventaja de esta propuesta es que no depende exclusivamente de infraestructura costosa. Varios cambios pueden iniciarse con intervenciones de bajo costo, como educación del personal, redistribución de insumos, reducción del sobreabastecimiento, separación adecuada de residuos y monitoreo de indicadores10. Esto la vuelve adaptable tanto a hospitales privados como públicos, siempre que se ajuste al tamaño del hospital, volumen quirúrgico, recursos disponibles y capacidad de gestión. En unidades con mayor infraestructura, las estrategias pueden ampliarse hacia tecnologías de trazabilidad, contenedores inteligentes, inteligencia artificial para clasificación y modelos de gestión ambiental más complejos11,15,16. En hospitales con recursos limitados, el mayor retorno inicial probablemente se encuentre en corregir la segregación, disminuir el desperdicio de insumos.
Esta revisión presenta limitaciones propias de un diseño narrativo, ya que la selección de fuentes fue dirigida y no corresponde a una revisión sistemática; consecuentemente, no se realizó metaanálisis, evaluación formal de riesgo de sesgo ni búsqueda exhaustiva bajo metodología PRISMA. Además, la evidencia disponible es heterogénea, ya que incluye estudios originales, revisiones, editoriales, documentos institucionales y normativa mexicana, lo que limita la comparación directa entre resultados. Otra limitación importante es la escasez de estudios mexicanos que cuantifiquen residuos quirúrgicos, desperdicio de insumos, costos ambientales o impacto del sobrediagnóstico preoperatorio en hospitales públicos y privados. Aun así, la información integrada permite identificar una brecha clara entre regulación, práctica clínica y sostenibilidad, así como proponer líneas de acción iniciales para adaptar la evidencia internacional al contexto hospitalario mexicano.
Conclusiones
La presente revisión evidencia que la sostenibilidad en áreas quirúrgicas constituye un problema clínico, ambiental y logístico que inicia antes del procedimiento y continúa hasta la disposición final de los residuos. Su impacto se relaciona con el consumo intensivo de insumos, la apertura anticipada de material estéril, la clasificación inadecuada de residuos y el uso excesivo de recursos. Por ello, la gestión debe incorporar estrategias de prevención, reducción y uso eficiente del material, no limitarse al tratamiento final de los desechos.
A nivel internacional, se han buscado diversas estrategias reducir la huella ecológica hospitalaria por medio de la trazabilidad digital, herramientas tecnológicas como el IoT, rediseño de paquetes quirúrgicos y medidas educativas dirigidas al personal. En México, estas acciones deben implementarse de forma gradual y adaptarse a las condiciones de cada institución, considerando infraestructura, normatividad vigente y cultura organizacional.
Finalmente, se requiere fortalecer la evidencia nacional con estudios cuantitativos, multicéntricos y con indicadores específicos que permitan evaluar el impacto ambiental, económico y hospitalario de las intervenciones. Contar con estos datos permitirá convertir la sostenibilidad quirúrgica en una práctica medible, segura y viable dentro del sistema hospitalario mexicano.
Financiamiento
J. Loría-Castellanos es miembro del comité editorial de la revista Anales Médicos. Los demás autores declaran no haber recibido financiamiento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales, historias clínicas ni muestras biológicas humanas, por lo que no requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que se utilizó la herramienta de inteligencia artificial generativa ChatGPT únicamente como apoyo editorial para revisión de estilo y claridad del texto.
