El contenido completo estará disponible en breve. ¡Gracias por tu paciencia!
Marco A. Garnica-Escamilla 1
, Francisca A. Flores-Sandoval 2, Julieta Garnica-Escamilla 3, Jaqueline Morales-Nuño 4, Victoria N. Cid-Vázquez 5, Miguel Á. Rivera-Orna 6, Guadalupe Rocha-Rodríguez 7
1 Departamento de Anestesia, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Secretaría de Salud, México; 2 Servicio de Urgencias Médico Quirúrgicas, Hospital Regional General Ignacio Zaragoza, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), México; 3 Outpatient Clinic, Centro de Salud T-III Carmen Serdán, Secretaría de Salud, Mexico City, Mexico; 4 División de Anestesiología, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra. Secretaría de Salud. Ciudad de México, México; 5 Servicio de Anestesiología, Hospital Alta Especialidad, ISSSTE Morelos, Emiliano Zapata, Mor., México; 6 Terapia Intensiva, Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Secretaría de Salud, Ciudad de México. México; 7 Departamento de Radiología, Hospital Juárez de México. Secretaría de Salud, Ciudad de México, México
*Correspondencia: Marco A. Garnica-Escamilla. Email: teranestmarco@yahoo.com.mx
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Cumple funciones esenciales como barrera protectora que impide la pérdida de fluidos corporales, la entrada de microorganismos, radiación ultravioleta y la termorregulación. Esta última se define como la capacidad que tiene el organismo para regular la temperatura, mediante la activación de mecanismos centrales y periféricos que ayudan a mantener la homeostasis corporal y con ello las funciones vitales constantes. En el paciente quemado se ve afectada principalmente la termorregulación, como consecuencia del estado hipermetabólico y de la perdida de integridad cutánea. La pérdida de calor ocurre por medio de cuatro mecanismos: radiación, conducción, convección y evaporación. La hipotermia constituye una de las principales complicaciones en estos pacientes, sobre todo en aquellos con superficies quemadas superiores al 20%, y se asocia con incremento en la mortalidad, debido a su relación con la tríada letal: acidosis, hipotermia y coagulopatía. Las principales consecuencias abarcan alteraciones hemodinámicas, metabólicas, inmunitarias y de la coagulación. El objetivo de este estudio es describir los mecanismos fisiopatológicos por los cuales se genera alteración de la termorregulación en el paciente quemado, así como sus consecuencias clínicas y las estrategias para prevenir la hipotermia.
El contenido completo estará disponible en breve. ¡Gracias por tu paciencia!